jueves, 7 de abril de 2022

Centenario del Casino

¿Ya no escribes?, me preguntan los buenos amigos. Claro que lo sigo haciendo. Es necesidad vital, que no obligación. Lo que ocurre en los aparentes periodos de descanso es que no publico los frutos de las reflexiones. Son treguas ficticias. Desaparecen los lectores, pero la producción continúa. ¿Y para qué? Deja ver. Material hay.

He estado ocupado en estos últimos días con una celebración de cierta enjundia. La Sociedad Valle de Taoro –el Casino de La Dehesa (o Las Dehesas portuenses), para entendernos– cumple 100 años. Y no se alcanza el centenario tan fácilmente. Máxime en una entidad ubicada en un barrio pequeño y sujeta a múltiples vaivenes a lo largo de su dilatada historia. Como cuando años atrás fue regida por los componentes de cierto equipo de dominó (también dómino) que casi la hunden en la miseria. Dejaron las instalaciones del edificio donde se ubica en unas condiciones tales, que era pertinente equiparar su estado con las imágenes que vemos diariamente en televisión a consecuencia de la guerra de Ucrania. Una lástima, vamos.

Afortunadamente, y merced a un grupo de voluntariosos deheseros, se llegó a tiempo del rescate. Poco a poco se han ido recomponiendo los deterioros. Con escasos medios –los socios huyeron en desbandada y el retorno se torna harto complicado– comprobamos que otra cara asoma en el recinto.

La pandemia, de otro lado, imposibilitó el llevar a cabo que la solemnidad del acontecimiento alcanzara el esplendor merecido. Mas, aun así, este inminente 8 de abril acogerá un acto que recordará aquella Junta General celebrada el mismo día del año 1922 y que dio el pistoletazo de salida con la elección de su primera Junta Directiva, encabezada por Marcelino Sosa, y de la que también formó parte activa su hermano Florencio, quien, tiempo después, se constituiría en una figura política de renombre. Amén de reputado maestro.

No obstante, se intenta que a lo largo de este año se puedan ir llevando a cabo diferentes actividades que vengan a poner de manifiesto la importancia de la entidad en la vida del entorno. Sería una lástima que no se convirtiera en tangible realidad ese cúmulo de ideas que un grupo de personas fue pergeñando en los meses anteriores.

El 24 de abril tendrá lugar la estatutaria convocatoria de la Asamblea anual, de la que deben salir elegidos los dirigentes que rijan los destinos sociales en el siguiente mandato. Al presuponer que lo harán con renovados ánimos, vaya el envite para que entren con pilas recargadas. No podemos defraudar a quienes hicieron posible aquel ya lejano parto.

Pueden contar con este escribidor de poca monta para lo que menester fuere. Que no será gran cosa, seguro, pero grano a grano, ya se sabe. Al menos, nuevos rescates de reseñas periodísticas, entre las que se hallan escritos de don Sabas Pérez Correa, amén de la recopilación de las décimas de Vicente Yanes relacionadas con el Casino, en particular, o con La Dehesa, en general.

Como no pretendo con este nuevo blog sujetarme a condiciones estrictas –no publicaré con periodicidad determinada, sino cuando lo crea menester: cuando me salga… del magín– valga esta primera entrada como punto de arranque. E invitados quedan a que se alonguen al mismo. Sin enlaces a redes sociales ni a otros soportes. Que los incondicionales ya me añadirán a su diaria ración de lectura. No pretende este viejito glorias de mayor porte. ¡Ah!, tampoco habrá ilustración gráfica alguna. Dejen volar la imaginación.

Y termino con la reproducción de dos espinelas que para la ocasión redacté ha un suspiro. Si algún día se abriera la posibilidad de completar en formato libro aquellos “75 años en la historia de un barrio”, se incluiría el poema completo. Dicho –y escrito– queda. Como el envido quedó lanzado antes, pégale siete, compañero.

No le cabe mayor gloria / a mi barrio de La Dehesa, / que el contar con la grandeza / de un Casino que es historia. / Me vienen a la memoria / mil recuerdos de años idos, / varios de ellos recogidos / en vieja publicación, / que merece revisión / para nuevos añadidos.

La Sociedad se prestó, / desde aquel primer momento, / a servir de fiel cimiento / a cuanto allí acaeció. / El local siempre brindó / para números festivos, / amén de a los colectivos / que, con actos culturales, / presentaban sus avales, / sugerentes, atractivos.

Larga vida a la Sociedad Valle de Taoro.

2 comentarios:

  1. Querido amigo: Una satisfacción verte de nuevo por estos lares, pues se te echa de menos cuando plasmas con tus plabaras lo que te sale del "bolo". Un abrazo.

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    1. Gracias, estimado. Te espero dentro de poco para hablar de otro proyecto y de un encargo. Un abrazo.

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