lunes, 27 de junio de 2022

28M

Cuando ya tenía decidido el título (elecciones del próximo año), me tropiezo con un manifiesto de la formación política PACMA (Partido Animalista Contra el Maltrato Animal, o algo así) en el que cuestionan el baño de las cabras en el muelle portuense. Y me van a perdonar que recurra a la fotografía que ilustra esta entrada, pero es que yo también estoy en contra del espectáculo.

Hace años tuve que ir a un oculista en Tamaragua por una infección grave en los ojos. Y coincidió la visita con el baño de marras. Al pasar por el lugar –ya saben que en el Puerto aparcamos en la explanada que está al lado– el mal olor te tumbaba. Y me pregunté –aún lo sigo haciendo– cómo era posible que allí luego se bañara la gente como si no hubiese pasado nada. Porque los propios organizadores del evento, con la aquiescencia del ayuntamiento, manifiestan que el ritual sirve, además, para desparasitar al ganado. Añadan las reticencias de cabras y machos para entrar en el líquido elemento, que deben ser empujados con acciones de fuerza bruta, y no sé qué purificación se produce allí.

Pero vamos al grano. El 28 de mayo de 2023 (domingo) tendremos, de nuevo, cita con las urnas. Elecciones locales (ayuntamiento y cabildo) y autonómicas. Cuatro papeletas que dilucidarán los representantes en los respectivos sillones. En mi pueblo modificaremos la fecha de la romería (como cada cuatro años) y ese día en concreto habrá una feria de ganado diferente.

Pero lo verdaderamente importante es comprobar cómo en este último año de mandato surge el dinero como por arte de magia y las toneladas de piche modifican el paisaje urbano de manera sorprendente. Si tú acudes a cualquier canal informativo municipal, comprobarás que surge un inusitado movimiento (con fotos de muchos políticos) en torno a los asfaltados de la inmensa mayoría de las vías públicas. Vamos, que las dejan como el culito de un niño.

Desde que Adolfo tomó posesión del cargo de alcalde no ha parado la pata. Y siempre lleva con él a varios de los concejales del grupo de gobierno. Que junto al fotógrafo de rigor, echa cuentas de cuánto nos salen a los contribuyentes las excursiones del postureo. Que no es exclusivo del edil realejero. Ya podrás comprobar que el Polígono de San Jerónimo –una lástima su estado actual en todas sus infraestructuras– se verá, asimismo, sometido a una cura de lavado de cara en estos próximos meses. Lo mismo nos sorprende Linares con la salida directa a la autopista y con el remozamiento de las fuentes oxidadas. Qué malimpriado (malempleado) dinero.

Lo que más me llama la atención de este tipo de acciones es que los estómagos agradecidos siempre están al acecho. Son capaces de pinchar en los “me gusta” o “me encanta” para quedar bien con el cargo público (que es el que se debe y no al revés) aunque la nota informativa aluda a un corte de agua de cinco días o a un hundimiento de la calzada que te haga dar un rodeo de varios kilómetros.

Así que, estimados amigos, nos esperan once meses de total transformación. Hasta el molesto rabo de gato va a desaparecer. Como una patena va a quedar todo. Lo malo es que no colaboramos. Mientras Las Palmas se enorgullece de que la fiesta de San Juan dejó este año la playa de Las Canteras más limpia que en ediciones anteriores, en Santa Cruz presumimos de que la primera noche del carnaval en la calle aportó 50 toneladas de basura, 50.000 kilos, 50.000.000 gramos. Y eso es mierda, tú.

Hoy tengo que pasar por mi ayuntamiento. Me remitieron el viernes un correo electrónico con un mensaje acerca de la solicitud del vado permanente que te había comentado la pasada semana. Pero no lo entendí, pues se piensan que todos somos técnicos en informática y doctores en nuevas tecnologías. Claro, con tanto concejal liberado y asesores a tutiplén, no queda espacio para el funcionario que atienda personalmente a un negado como yo. Pues allí me plantaré y esperaré hasta que me lo expliquen. Iré caminando, porque lo mismo con el coche tardo más. Claro, como todo está en obras y el piche está barato.

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