Hace años tuve que ir a un oculista en Tamaragua por una
infección grave en los ojos. Y coincidió la visita con el baño de marras. Al
pasar por el lugar –ya saben que en el Puerto aparcamos en la explanada que
está al lado– el mal olor te tumbaba. Y me pregunté –aún lo sigo haciendo– cómo
era posible que allí luego se bañara la gente como si no hubiese pasado nada.
Porque los propios organizadores del evento, con la aquiescencia del
ayuntamiento, manifiestan que el ritual sirve, además, para desparasitar al
ganado. Añadan las reticencias de cabras y machos para entrar en el líquido
elemento, que deben ser empujados con acciones de fuerza bruta, y no sé qué
purificación se produce allí.
Pero vamos al grano. El 28 de mayo de 2023 (domingo) tendremos,
de nuevo, cita con las urnas. Elecciones locales (ayuntamiento y cabildo) y
autonómicas. Cuatro papeletas que dilucidarán los representantes en los
respectivos sillones. En mi pueblo modificaremos la fecha de la romería (como
cada cuatro años) y ese día en concreto habrá una feria de ganado diferente.
Pero lo verdaderamente importante es comprobar cómo en este
último año de mandato surge el dinero como por arte de magia y las toneladas de
piche modifican el paisaje urbano de manera sorprendente. Si tú acudes a
cualquier canal informativo municipal, comprobarás que surge un inusitado movimiento
(con fotos de muchos políticos) en torno a los asfaltados de la inmensa mayoría
de las vías públicas. Vamos, que las dejan como el culito de un niño.
Desde que Adolfo tomó posesión del cargo de alcalde no ha
parado la pata. Y siempre lleva con él a varios de los concejales del grupo de
gobierno. Que junto al fotógrafo de rigor, echa cuentas de cuánto nos salen a
los contribuyentes las excursiones del postureo. Que no es exclusivo del edil
realejero. Ya podrás comprobar que el Polígono de San Jerónimo –una lástima su
estado actual en todas sus infraestructuras– se verá, asimismo, sometido a una
cura de lavado de cara en estos próximos meses. Lo mismo nos sorprende Linares
con la salida directa a la autopista y con el remozamiento de las fuentes
oxidadas. Qué malimpriado (malempleado)
dinero.
Lo que más me llama la atención de este tipo de acciones es
que los estómagos agradecidos siempre están al acecho. Son capaces de pinchar
en los “me gusta” o “me encanta” para quedar bien con el cargo público (que es
el que se debe y no al revés) aunque la nota informativa aluda a un corte de
agua de cinco días o a un hundimiento de la calzada que te haga dar un rodeo de
varios kilómetros.
Así que, estimados amigos, nos esperan once meses de total
transformación. Hasta el molesto rabo de gato va a desaparecer. Como una patena
va a quedar todo. Lo malo es que no colaboramos. Mientras Las Palmas se
enorgullece de que la fiesta de San Juan dejó este año la playa de Las Canteras
más limpia que en ediciones anteriores, en Santa Cruz presumimos de que la
primera noche del carnaval en la calle aportó 50 toneladas de basura, 50.000
kilos, 50.000.000 gramos. Y eso es mierda, tú.
Hoy tengo que pasar por mi ayuntamiento. Me remitieron el
viernes un correo electrónico con un mensaje acerca de la solicitud del vado
permanente que te había comentado la pasada semana. Pero no lo entendí, pues se
piensan que todos somos técnicos en informática y doctores en nuevas tecnologías.
Claro, con tanto concejal liberado y asesores a tutiplén, no queda espacio para
el funcionario que atienda personalmente a un negado como yo. Pues allí me plantaré
y esperaré hasta que me lo expliquen. Iré caminando, porque lo mismo con el
coche tardo más. Claro, como todo está en obras y el piche está barato.

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