lunes, 5 de septiembre de 2022

Seguimos hurgando

Si veinte años no es nada, que cantara Gardel, ampliemos el lapso a un siglo y pico para rescatar dos pinceladas del periódico conservador (y tinerfeñista de larga vida), la Opinión, ligado al Partido Liberal, fundado en 1879 (primero de forma semanal) y que cerró en 1916. También pude haberlo titulado con el clásico Tal día como hoy.

La Opinión, 5 de septiembre de 1900, página 3:

“Una operación. Según nos dicen personas de la Orotava, el reputado médico D. Tomás Zerolo ha realizado una operación quirúrgica que aumenta su fama y acredita la envidiable altura á que ha llegado la ciencia en nuestro país.

Un labrador de aquella villa, José Pacheco, se tragó un hueso que quedó hacia la mitad del esófago como un apretado tapón que lo ahogaba, pasando diez días sin poder tragar ni una sola gota de agua; y ya próximo á expirar, confió su vida á las hábiles manos del referido facultativo, que practicó en el paciente una de sus maravillosas operaciones; penetrando por el cuello y llegando al pecho del enfermo, de donde extrajo después de dos horas de peligrosísimo trabajo, un hueso de dos y media pulgadas de largo y una de grueso.

El José Pacheco, con asombro de los que le habían visto en su grave estado que le llevó al borde del sepulcro, se pasea ya por las calles de la villa bueno y sano, gozando de la burla que le hizo á la muerte la adelantada ciencia de la cirujía [sic].

La notable labor del Sr. Zerolo merece plácemes, y nosotros nos congratulamos en tributárselos sinceramente”.

122 años después nos quejamos abiertamente de que la Sanidad es una m… En fin.

La Opinión, 5 de septiembre de 1902, página 2:

“Erupciones volcánicas. Ha llamado tanto la atención en el presente año los terremotos y erupciones ocurridos en el mismo, por una gran parte de la faz del planeta, que los sabios no han podido menos que sospechar la repetición de tales fenómenos, pues pocas veces se ha visto tan desarrollada la esfera de acción de no pocos volcanes.

Y á la verdad, nosotros, aunque profanos en la ciencia, no dejamos de conocer que esos sabios no dejan de tener suficientes motivos que ponen en alarma. Según la prensa han visitado en estos días las Canarias con el fin de practicar reconocimientos, sobre todo en el Teide.

No hay para que decir que las Canarias han sido muy afligidas por los volcanes. Su suelo está revelando que en remotos tiempos debieron sufrir mucho todas ellas.

Pero, según los caracteres de Tenerife, La Palma, Gran Canaria y Lanzarote, en estas islas, más que en las otras, ha sido más reciente el fenómeno de las erupciones. Las Montañas del Fuego, en la última, es todo un volcán en actividad, el más notable de todos los del archipiélago por esta circunstancia.

Dichas Montañas están constituidas por una serie de numerosos cráteres. Durante siete años consecutivos vomitaron grandes torrentes de lava en el siglo XVIII, y á corta distancia, hacia la parte de Teguise, reventó el último volcán en 1824.

De cuando en cuando estas Montañas arrojan humo, sobre todo en el invierno; pero al presente no se ha notado este fenómeno todavía. Veremos si lo hay cuando empiecen las lluvias.

A nuestro humilde juicio, las islas del Hierro, Fuerteventura y la Gomera, son las que don señales de menos peligro. Sus erupciones deben contar algunos siglos de existencia.

Parece que los sabios se han fijado más en Tenerife y Lanzarote. Es lo natural, porque el fuego se ve brotar aún en los cráteres, y por los torrentes de lavas. El Chajorra es un temible volcán, más aún que su vecino el Teide. Garachico podrá decirlo.

Esos fenómenos espantosos han debido formar el inmenso cráter de la Palma: la caldera. En lo misma isla, las recientes erupciones pudieran indicar que allí los volcanes no duermen. Dr. Oscar Strand”.

Solo le faltó al articulista pronunciarse por la ubicación del Centro Vulcanológico Nacional, asunto de candente actualidad. Lo dicho, 120 años no es nada.

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