La Opinión, 5 de
septiembre de 1900, página 3:
“Una operación. Según nos dicen personas de la Orotava, el
reputado médico D. Tomás Zerolo ha realizado una operación quirúrgica que
aumenta su fama y acredita la envidiable altura á que ha llegado la ciencia en
nuestro país.
Un labrador de aquella villa, José Pacheco, se tragó un
hueso que quedó hacia la mitad del esófago como un apretado tapón que lo
ahogaba, pasando diez días sin poder tragar ni una sola gota de agua; y ya
próximo á expirar, confió su vida á las hábiles manos del referido facultativo,
que practicó en el paciente una de sus maravillosas operaciones; penetrando por
el cuello y llegando al pecho del enfermo, de donde extrajo después de dos
horas de peligrosísimo trabajo, un hueso de dos y media pulgadas de largo y una
de grueso.
El José Pacheco, con asombro de los que le habían visto en
su grave estado que le llevó al borde del sepulcro, se pasea ya por las calles
de la villa bueno y sano, gozando de la burla que le hizo á la muerte la
adelantada ciencia de la cirujía [sic].
La notable labor del Sr. Zerolo merece plácemes, y nosotros
nos congratulamos en tributárselos sinceramente”.
122 años después nos quejamos abiertamente de que la Sanidad
es una m… En fin.
La Opinión, 5 de
septiembre de 1902, página 2:
“Erupciones volcánicas. Ha llamado tanto la atención en el
presente año los terremotos y erupciones ocurridos en el mismo, por una gran
parte de la faz del planeta, que los sabios no han podido menos que sospechar
la repetición de tales fenómenos, pues pocas veces se ha visto tan desarrollada
la esfera de acción de no pocos volcanes.
Y á la verdad, nosotros, aunque profanos en la ciencia, no
dejamos de conocer que esos sabios no dejan de tener suficientes motivos que
ponen en alarma. Según la prensa han visitado en estos días las Canarias con el
fin de practicar reconocimientos, sobre todo en el Teide.
No hay para que decir que las Canarias han sido muy
afligidas por los volcanes. Su suelo está revelando que en remotos tiempos
debieron sufrir mucho todas ellas.
Pero, según los caracteres de Tenerife, La Palma, Gran
Canaria y Lanzarote, en estas islas, más que en las otras, ha sido más reciente
el fenómeno de las erupciones. Las Montañas del Fuego, en la última, es todo un
volcán en actividad, el más notable de todos los del archipiélago por esta
circunstancia.
Dichas Montañas están constituidas por una serie de
numerosos cráteres. Durante siete años consecutivos vomitaron grandes torrentes
de lava en el siglo XVIII, y á corta distancia, hacia la parte de Teguise,
reventó el último volcán en 1824.
De cuando en cuando estas Montañas arrojan humo, sobre todo
en el invierno; pero al presente no se ha notado este fenómeno todavía. Veremos
si lo hay cuando empiecen las lluvias.
A nuestro humilde juicio, las islas del Hierro,
Fuerteventura y la Gomera, son las que don señales de menos peligro. Sus
erupciones deben contar algunos siglos de existencia.
Parece que los sabios se han fijado más en Tenerife y
Lanzarote. Es lo natural, porque el fuego se ve brotar aún en los cráteres, y
por los torrentes de lavas. El Chajorra es un temible volcán, más aún que su
vecino el Teide. Garachico podrá decirlo.
Esos fenómenos espantosos han debido formar el inmenso
cráter de la Palma: la caldera. En lo misma isla, las recientes erupciones
pudieran indicar que allí los volcanes no duermen. Dr. Oscar Strand”.
Solo le faltó al articulista pronunciarse por la ubicación
del Centro Vulcanológico Nacional, asunto de candente actualidad. Lo dicho, 120
años no es nada.

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