Porque topar lo hacían ciertos animales. Y ahí no concuerdo
totalmente con el diccionario porque alude a los cornudos para reflejar la
acción de dar con la cabeza en algo con golpe e impulso. Seguro que los
académicos no conocieron, como un servidor, a cierto carnero mocho (aquel que
carece de prolongaciones óseas cubiertas por una capa epidérmica o por una
vaina dura y consistente, que tienen algunos animales en la región frontal) que
topaba cual aguerrido luchador y con una ventaja indudable: como el tranquilo
observador no le vislumbraba la cornamenta, lo confundía con paciente ovejita
(si lo mirabas por la retaguardia ya te percatabas de ciertos atributos) y
tendía a pasarle la mano por ese lugar donde debían estar las precitadas
prolongaciones. Craso error. Porque el bicho se lo tomaba como una ofensa –lo
del machismo no es patrimonio exclusivo del bicho humano─ y reculaba unos cuantos metros. Con lo que el acariciador (o
acariciadora) entendía que ya lo tenía dominado. Sin percatarse de que el muy
traicionero estaba buscando la distancia adecuada para arrancar de sopetón. Del
resultado del choque –no previsto por el incauto bípedo─ ya te puedes ir dando una idea.
Pero no se refieren los cargos públicos a ninguna de los
significados que la Academia establece. Sino que le dan una nueva. Sabido es
que son portentos. Y lo mismo nos arreglan edificios en ruinas, que se lanzan a
la aventura del piche preelectoral o que se nos convierten, como por arte de magia,
en académicos sin sillón. Y divagan a cuenta de poner un tope a los precios de
los productos que componen la denominada cesta de la compra. Hete aquí, tachín-tachán, que para ello utilizan
topar. Y más frescos que una lechuga.
Y con topar estaba cuando me entero de que Andalucía seguirá
los pasos de Madrid: que los ricos no paguen impuestos y después se llora ante
la nación para que la participación en la tarta de todos sea también generosa
con ellos. Pues habría que toparle la
ración en justa correspondencia. Hasta me salió una décima:
Qué bueno es bajar impuestos / a ricos y poderosos, / para
luego, de tramposos, / mamar de los presupuestos. / Son verdaderos denuestos /
estos hechos indecentes, / pues es tratar a las gentes / en función de los
bolsillos: / apoquinan los pardillos, / mientras ríen los pudientes.
Ya está. Bastante topada
que me salió. Hasta mañana.
* Impartirá una charla, junto
al Diputado del Común, en el Casino de La Dehesa, el 14 de octubre de 2022, a
eso de las 7 de la tarde, con motivo de los actos que se vienen desarrollando
por el Centenario de la Sociedad. Anótenlo, aunque lo recordaré más adelante.


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