miércoles, 19 de octubre de 2022

De vendimia

Como uno entiende de lo que entiende –es decir, nada de nada– deja a la consideración de quienes sí conocen de uvas y vendimias (verbigracia, Julio y Vicky, de Bodega La Haya) este texto de hace 164 años, transcrito tal cual (los errores ortográficos constituían el pan nuestro de cada día en la composición de las galeradas) y que fue publicado en El Guanche, periódico literario, científico, industrial, comercial y de intereses materiales, editado en Santa Cruz de Tenerife, que veía la luz los días 5, 10, 15, 20, 25 y 30 de cada mes [salvo febrero, nota de un servidor], en el ejemplar del día 30 de agosto de 1858 (año I, número 12) y en su página 2, bajo el título de Parte Provincial:

“Nuestro corresponsal de los Realejos nos dice, con fecha del 21 lo siguiente.

Por aqui ya han dado principio las vendimias y la recoleccion de mosto se espera escedera á la del año anterior, como en aquel fué superior á la del que le precedió.

Escrupulosamente observado, en favor de la ciencia agrícola debieran haber sido los estragos del oidium, desde su fatal aparicion en los viñedos de estas islas, y principalmente en Taoro, donde por razón de las desigualdades de las clases de sus terrenos, en las diversas sonas que le componen, ofrecían al entendido observador un vasto campo en que apreciar el poder de la enfermedad, luchando con los dos elementos en que viven las plantas; el suelo que las sostiene; la atmófera en que estienden sus ramas y sus ojas; cada uno de los cuales les suministran por su parte, en mas ó menos proporcion, el oxigeno, el hidrógeno, el carbono y el azoe, que para vejetar necesitan.

Desde la aparición del mal, noté que sus estragos tenían analogía con lo que habia oído contar del cólera.

En las Ramblas, terrenos del Realejo bajo que se estienden al pié de la cordillera desde su unión al mar , por toda la costa, el mal no fue tan estenso como en otras partes del valle; en cortos recintos se encontraban pámpanos y uvas destruidas y otras sin alteracion: habia tambien pámpanos enfermos y uvas en el mejor estado; pero los que asi se encontraban, tenían su fruto oculto entre las yerbas que crecían en el mismo suelo. En el camino que va á la Cruz Santa (pago del Realejo alto) mas elevado sobre el nivel del mar y cerca del monte se pudo ver lo mismo, pero con escasez. En el año siguiente, las uvas que se conservaron sanas se limitaron solo á la Rambla, y en los otros después se ha ido estendiendo á varias partes en los dos pueblos, aumentándose la cantidad de fruto sano, en la escala que se esperimentó los estragos del mal.

Como V. sabe; nada valgo para decir, que el método del azufrado para la curación del oidium de Mr. Vergue y otros, no es para nuestros viñedos, y me hace decir esto los esperimentos y ensayos hechos por algunos propietarios en viñas rodeadas de diversas condiciones, en el momento de la operación, ejecutadas con escrupulosidad en todas.

No por esto dejará de ser bueno aquel procedimiento; pero esperimentado en otra latitud y tal vez en distinta zona, con la porción de circunstancias que pueden diferir de las nuestras; nunca debimos prometernos seguros resultados.

Tambien es de notar, que las uvas conocidas por aqui con los nombres de vidueño ó listan y de casta, parecen ser las mas resistentes á los estragos del mal.

En una y otra razon me fundo para decir á V, qué me parece es de esperar el pronto restablecimiento de esta importante producción de nuestra agricultura, en cuyo camino me parece que se encuentra. Me esplicaré en otros términos para ver de que se comprende mejor mi pensamiento.

Los dos puntos estremos, en la estencion que se encuentra en este año, vid de buena vejetacion y existencia normal de su punto; distan lo bastante para que cualquiera aprecie la diferencia de circuntancia que les acompañan. En el primero (la Rambla) vejeta en terrenos de diversa constitución geológica en la capa arable, y además de las brisas reinan allí en la mayor parte del año, por su inmediación al mar goza de mas calor, el cielo es mas despejado, le abunda el riego, corta evaporacion en la superficie, las lluvias no son tan abundantes y los procedimientos de cultivo iguales, sin notable diferencia. En el segundo punto (camino de C. Sta.) los terrenos menos gredosos evaporisan con facilidad la lluvia, que es solamente lo que le riega; esta es mas abundante por la proximidad á los bordes de la cordillera, el calor es hielo en el rigor del invierno siendo rapidos los cambios de temperatura como en el otro son lentos, y no participan de tanta luz por los frecuentes nublados; por tanto; las sustancias que en ambas partes les suministran el suelo y la atmósfera, no dejan de tener á mi modo de ver, vastante desigualdad.

Ahora bien ¿cuál ó cuales de estas circunstancias son las influyentes en la enfermedad y mejoría de la vid? Aun dado caso que no sean otros los antecedentes que deban convenir á la solución del problema, nada puedo responder.

Réstame, por último, hacer una observación en que creo analogía entre ambos puntos citados, y que parece ser el preservativo mas favorable contra la enfermedad; esta es, falta de luz o de calor ó de ambas á la vez. En una y otra parte de las que he tomado para mi observación las uvas espuestas entre yerbas al abrigo de los rayos solares, y mantenidas por esta circunstancia en un aire mas fresco, son las que se conservan mejor, crecen y maduran sin asomos de mal; los cultivadores apreciando esta circuntancia, desde los primeros años del mal, dejan las viñas tendidas por el suelo, hasta que el fruto empieza á sasonarse.

La cosecha de maiz es abundante, y la escasa que hubo de higo empieza á llenarse de palomillo en los granos, hasta en los que nunca habia sucedido”.

Bueno, hasta mañana. Voy a echarme un vasito de vino. Sean felices.

No hay comentarios:

Publicar un comentario