martes, 18 de octubre de 2022

Prémienlos con otra mayoría (y 2)

La foto que ilustraba el post de ayer debería haber sido tomada la pasada semana. Por ejemplo el día en que se iniciaron las obras en la entrada por San Agustín. Porque había mucha más concurrencia. Probablemente cabreados, pero es entonces cuando deben demostrarse los verdaderos mimbres de un buen político. Que no son estos. Ni por asomo. Pues viven, única y exclusivamente, de la papa suave. Incluso a la hora de cobrar. Que se hallan de permanente sesión fotográfica para seguir vendiendo… nada.

Te voy a explicar la manera de gestionar de este equipo de (des)gobierno: Elaboran un presupuesto anual cuyas partidas económicas no ejecutan en su mayor parte, salvo el capítulo del “sancobro”. Ello supone –de cajón– que haya superávit. Abundante. Que podrá ser incorporado al ejercicio siguiente e incluido en el denominado Plan de Barrios. Cuya finalidad, rayando la obsesión, consiste en empichar. ¿O no te has percatado, simplón?

En fin, ¿tú quieres ver cómo Adolfo vuela también, dentro de poco, en parapente? Fillo no creo, no sé si la tela aguantará. A Marrón lo colocaba al lado del volador… a ver si tenemos suerte y explota.

Cuándo nos daremos cuenta, estimados realejeros, que no solo de humo podemos vivir. Cuántas promesas, electorales o no, nos han llovido y seguimos a salto de mata. ¿Continuaremos, sine die, con improvisaciones y sin elaborar un plan (también el PGO) que marque las directrices de la Villa de Los Realejos para los años venideros? De no dar más de sí –quizás den más de no– ¿no hay un técnico que les indique que así, con ocurrencias, no podemos continuar, que es preciso, y urgente, dotarnos de mecanismos que prevean el futuro inmediato? A lo peor estoy exigiendo demasiado y viene a resultar que solo están para pedirnos el plano acotado de la acera cuando solicitamos un vado.

Claro, lo mismo me espetan que no soy imparcial ni objetivo. Puede, pero bien seguro me hallo de que no soy gilipollas (adjetivo malsonante que significa necio o estúpido). ¿Cómo? De eso nada, lo estás pensando tú. Que yo los llamé… habrase visto. El voto es libre, claro. Y si el cerebro no carbura por fallos en las juntas de las neuronas, ¿vale lo mismo? Sí, rotundamente. Y la prueba del algodón… la composición fotográfica.

Tengo que ir a la capital, pero como debo volver… ¿Para qué me habré marchado de La Longuera?

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Deja ver si mañana tengo tiempo –qué ajetreada vida llevo, ni la de los políticos que trabajan veinticinco horas al día– y te cuento algo de cómo nos fue el viernes pasado en las charlas del Casino de La Dehesa. Y de paso agradezco a los buenos amigos Humberto y Rafa no solo la agradable conversa, sino que se hayan molestado en acudir al reclamo. Que conste en acta que no acudieron en coche oficial y se conformaron con un vaso de vino y un cacho de tortilla.

Ya queda menos, asimismo, para que presentemos un nuevo libro. Será el 11 de noviembre y también en el local de la Sociedad Valle de Taoro, porque en él narramos peripecias de un siglo de historia. Pero te iré contando y teniendo al día.

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