El lunes de la pasada semana no fueron Adolfo, Fillo y
Marrón a sacarse la foto en la entrada del pueblo. Una verdadera lástima. Sobre
todo el último citado. Porque pudo demostrar todas sus habilidades en asuntos
de seguridad el expolicía local de Santa Cruz, ahora el bien pagado por mor de
componendas populares. Puesto que plantilla policial para cubrir estas
emergencias, llana y simplemente, no existe. ¿Cómo va a ser posible si aquel al
que han comenzado a llamar el canelo, se lleva el presupuesto bien fresquito?
Con pasear por Realejo Alto, móvil en ristre, va que chuta. Qué desastre. Te
cuento:
Pude aparcar –suerte que tiene uno– en Los Barros, a la
altura del puente sobre el barranco de Palo Blanco (por el Bar Paradero, para
entendernos; o por donde se coloca la guagua de la sangre, ¿te sitúas?) y me
eché a caminar rumbo a La Vera. Como hago cada vez que me toca por esa zona. La
cola para acceder a la Villa Histórica de Viera estaba a la altura de la
gasolinera de La Gorvorana, de un lado, y en la propia autovía (TF-5) no muy
lejos del puente de La Higuerita, del otro. Como no bajé por El Castillo a La
Longuera, ignoro dónde se encontraría nombrando familiares –seguro que ni míos
ni tuyos– el último de la fila.
Creía este iluso redomado que con la marcha del licenciado
de Wyoming y la toma de posesión del licenciado en Bellas Artes, Los Realejos
iba a progresar en todos los sentidos. Falsa alarma. Más de lo mismo. El manual
de instrucciones causa estragos de manera inmisericorde. Si con méritos
académicos más que dudosos, el ido (léase, fugado) no fue capaz de PLANIFICAR,
el nuevo, con menos sospechas curriculares, una vulgar fotocopia. Clonado, tú.
La improvisación raya el despropósito. Y como el dinero
surge por arte de magia el último año de mandato para comprar piche por
toneladas, ármate de paciencia y quema combustible. ¿A quién demonios se le
ocurre el simultanear todas las obras, sabiendo, además, que todas se reducen a
lo mismo? ¿Cómo se puede tener cerrado el acceso por Los Cuartos –por cierto,
sólo red de saneamiento, que las pluviales corran libremente y arrastren cuanto
menester fuere– y bloqueemos, igualmente, San Agustín? Ah, el agua de Los
Cuartos, mucho mejor, así disfrutaremos de cinco piscinas: la de toda la vida
(de la época de José Vicente), la que ocupa los terrenos anexos, la de La
Gañanía, la de La Longuera y esta otra para que se bañen los que esperan la
guagua en los alrededores del Alteza y maten el aburrimiento.
Viven por y para las fotos. Con menos imaginación y sentido
de la responsabilidad que un mosquito sin alas. Doce años dentro de bien poco,
con tres mayorías absolutas y una falta de proyecto para el pueblo más que
evidente. Salvo el mantenimiento de los servicios del municipio, piche, piche y
más piche. Qué triste balance para quien se define como un especialista en
expresión artística que posee gran capacidad estética y de creación. Cuánta
diferencia entre la teoría y la práctica. Cuánta pena tanto dinero
despilfarrado en un numeroso grupo de cargos faltos de todo, incluso de sentido
común. Porque si lo tuvieran, como mínimo pensarían. Reflexionarían sobre
situaciones como la presente, se darían cuatro golpes bien fuertes en el pecho
y pedirían perdón por los problemas causados. Mejoras, sí; pero con cabeza y no
actuando como si fuera otra parte de su anatomía la que les dictara el camino a
seguir.
(finalizamos mañana)

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