viernes, 21 de octubre de 2022

Revoltura

Diera la impresión de que el derecho a la información veraz, que consagra el artículo 20 de la Constitución, ha pasado a mejor vida. Al menos en (in)ciertos medios de comunicación empeñados en ser correas de transmisión de poderes fácticos, entre los que las formaciones políticas no son ajenas. Y aunque se puedan expresar y difundir libremente pensamientos, ideas y opiniones, el deber profesional de deslindar hechos de juicios, ni se cumple ni debe figurar entre las cuestiones más perentorias del periodismo. Los manuales de estilo corren paralelos a los desaguisados con “este agua”.

La última encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) sigue levantando ampollas. O, para ser más exactos, dudo de que haya existido alguna durante toda su historia (desde 1997) que haya satisfecho, siquiera mínimamente, las esperanzas e ilusiones de los que salen mal retratados. Y cuando todos –absolutamente– no alcanzan el umbral exigido para el aprobado rascado (un cinco), se consuelan con excusas peregrinas. Que lo hagan los políticos implicados (o presuntos), vale, pero que un periódico ponga en solfa a todos los ministros, al tiempo que pondera (elogia, alaba) al que tampoco está para tirar voladores, pues no alcanza el cuatro y medio, me da que se le ve algo el plumero.

Como escribir (o tirar barro a ver si pega) sale gratis, cargamos contra un tal Tezanos al que brindamos titulares como: se empeña en dar ventaja, retuerce al límite los datos… Pero no le hacen ascos a las que conceden resultados, quizás más sospechosos, a través de sondeos encargados por quienes reciben generosas inyecciones económicas y no disimulan arrimos y sostenes. ¿Interesados? A ti te lo oigo.

Son los mismos que aluden a la ventaja con la que cuenta Sánchez en el Senado cuando debate con Feijóo. Y si fuera al revés, ¿demandarían que se cambiara el reglamento de funcionamiento de la Cámara Baja? ¿No le ocurría tres cuartos de lo mismo a Pedro Sánchez cuando desde la oposición debía contender con Mariano Rajoy? Bien me parece que se comporten como chicos menudos en los planteamientos serios, pero no nos hagan pasar por infantes a los que debemos leer, escuchar y/o ver a semejantes lumbreras. Que no todos los españoles actuamos al dictado y muchos hasta somos capaces de discurrir un fisco. Un poco de por favor. ¿Y quién ganó? Depende. ¿De qué depende? Te lo explico: si preguntan en mi pueblo, claramente Feijóo, por mayoría aplastante; si se hace en La Matanza o en Puntagorda… ¿sigo o ya lo entendiste? Aunque las maniobras no fueron las mismas del anterior porque, parece, está en juego la renovación del CGPJ. Aun así se pudo leer: “Sánchez cambia de estrategia y desatasca a un Feijóo bronco en el Senado”. Qué bien se lo pasan sus señorías. Cómo aplauden. Y se ponen en pie. Eso, torero, torero…

Y a otra cosa, mariposa.

Aquellos que ya formamos parte del amplio colectivo de jubilados de este país vamos a ser los culpables del derrumbe económico. Ni el Putin, ni la maldita guerra en Ucrania, ni el sueldo de José Marrón… Nada los delincuentes somos nosotros, que tras toda una vida trabajando no tenemos derecho a que nos suban la pensión. Ya se lo había adelantado a mi mujer hace unas semanas: estamos comiendo demasiado. Con dos veces al día, va que chuta. Nos levantamos un poco más tarde y soslayamos el desayuno. Almorzamos a las tres o cuatro de la tarde y un yogur por la noche y verás que en dos meses no nos reconoce ni… el de la funeraria.

¿Ya devolvieron los bancos todo el dinero que se les prestó (inyectó en vena) para que no quebraran? Mero ejemplo. Pero yo me voy a sentir como un malhechor cuando la próxima semana me ingresen la pensión. Hasta lo mismo me castigo y no voy a Mercadona. Que somos unos despilfarradores y no contenemos el gasto. Este país no puede resistir a tanto gandul mano sobre mano. Hay que volver a poner obligatorios los servicios sociales. Cada uno en una calle dirigiendo el tráfico. O cruzando a los escolares por los pasos de peatones. Y no estando sentados en un banco a la espera de que la mujer los llame al móvil para que vayan a comer. ¡Ah!, pienso apuntarme en la próxima convocatoria para las visitas a La Moncloa. Lo mismo ya es Ayuso la inquilina.

Hasta la próxima. Y sean felices.

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