Saben de mi inveterada manía de viajar por estas islas
nuestras tan afortunadas. En las que siempre encuentro algo diferente cada vez
que las visito. Y en las denominadas Grietas de Tías –un ejemplo en la foto– no
había estado, aunque la de veces que circulé por allí, ni te cuento. Y que no
se hallan a mucha distancia del lugar donde suelo alojarme (ver la otra foto). Tampoco
visité en esta ocasión aquellos lugares que son de obligada presencia para los
que ocasionalmente llegan a la Isla de los Volcanes. El hecho queda reflejado
en las décimas de rigor que a buen recaudo se encuentran en el disco duro por
si en un futuro… Párate, iluso, optimista, quimérico, soñador y más.
Soy consciente de que nadie va a leer la siguiente denuncia
que elevo a quienes puedan tener algún tipo de responsabilidad en el hecho que
paso a comentar. Pero si cualquier individuo que se alongue a este blog, o al
enlace correspondiente en Facebook, tuviera (o tuviese) la posibilidad de
hacérselo saber a la presidenta del Cabildo, a los alcaldes de las poblaciones
implicadas, a la guardia civil de tráfico, al delegado del Gobierno, al
ministro del Interior o al sursuncorda, le quedaría eternamente agradecido.
Pasé en dos días consecutivos por la carretera que desde
Yaiza nos lleva a Tinajo por Timanfaya. En la entrada a las Montañas del Fuego…
¡madre mía! No es que la cola, una vez superada la caseta de acceso, constituya
un espectáculo digno de echarse las manos a la cabeza, sino que en la propia
vía, la LZ-67, las retenciones desesperan a los que van de un pueblo a otro a
resolver cualquier asunto o a, simplemente, dar un paseo. Y tan turista puede
ser el uno como el otro. Tanto lo será quien vaya al Islote de Hilario por
primera vez, como un servidor, sin ir más lejos, que solamente va en busca de
alguna fotografía. Mero ejemplo. Sería algo parecido el que tú cruces Las
Cañadas para ir a Vilaflor y debas verte sumergido en una cola desde El
Portillo hasta la entrada al teleférico.
Y ya que estoy, lo suelto: ¿No creen los ecologistas y los
acérrimos protectores del medio ambiente que las avalanchas pueden acarrear
gravísimas consecuencias en un futuro no tan lejano? He visto y escuchado
quejas por otros asuntos que lo mismo no implican derivas tan peligrosas. Yo
vuelvo a Tenerife asustado. Lanzarote estaba petado por todas partes por donde
quiera que te viraras: Órzola, Jameos, Los Verdes, Playa Blanca, Cicar, Fred
Olsen, Romero, Armas, Mercadona, Lidl, Chacón… ¿Sigo? Claro que es bueno el que
circulen los dineros. Pero no me vengan con la cantinela de que no dejan
(dejamos) nada. Porque yo también fui turista por unos días. Y da un gustito.
Bueno, mañana te contaré algo más del libro. Y te espero a
las 19 horas (siete de la tarde-noche; pongo noche porque las tardes no dan
para nada).
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