viernes, 11 de noviembre de 2022

Nos vemos esta tarde-noche

Si  ustedes a bien lo tienen. Por lo menos yo pienso estar y si alguno más acompaña, bienvenido será. La cita (rendez-vous: término muy cinematográfico y musical) tendrá lugar en la carretera de Las Dehesas, número 112, pues allí –desde hace un siglo– tiene su sede el Casino de dicho barrio, la Sociedad Valle de Taoro.

Fue el pasado 8 de abril cuando la entidad se convirtió en centenaria. Aunque alguna reseña periodística –base documental primordial en la que nos hemos apoyado para esta publicación– ya nos daba norte de que al menos un mes antes existió actividad para celebrar el nacimiento del Casino. Bien pueden imaginarse la importancia de tal hecho en un  barrio eminentemente agrícola y donde el analfabetismo debía campar a sus anchas.

Ya tuvimos la oportunidad de narrar, hace algo más de dos décadas, las peripecias habidas en sus primeros 75 años de andadura. En aquel entonces, los aconteceres sociales estaban aún reflejados en los libros de actas. Tanto los de las Juntas Directivas como los de las Asambleas (o Junta General, como se le denominaba antiguamente en base a su Reglamento, hoy Estatutos). Y fue digno de admirar cómo los sucesivos secretarios fueron capaces de retratar el devenir no solo de nuestro Casino, sino también del entorno en el que desarrollaba su labor, pues no fueron pocas veces las que la Sociedad se erigió en interlocutor válido ante el ayuntamiento en pro de las mejoras del barrio.

En esta nueva aventura hemos tenido más dificultades, hemos tropezado con varios inconvenientes. Y no solo los económicos, que también. Porque –y en el libro queda reflejado tal circunstancia– hubo unos años en los que la desidia y el pasotismo causó grave mella en la historia reciente. ¿Cómo desapareció toda la documentación? Ya no me quedan pelos de los que tirarme. Aunque, afortunadamente, la situación se revirtió y el buque salió de nuevo a flote para continuar con la navegación. Digamos que fue una avería que se subsanó a tiempo.

Hemos querido incluir en el libro (Un siglo, que no es poco – Sociedad Valle de Taoro, 1922-2022) los Estatutos –adaptados a la legislación vigente– para que en esta nueva singladura cada cual tenga bien claro sus derechos, pero, asimismo, sus obligaciones, porque la implicación de todos para el navío llegue a buen puerto se antoja fundamental.

Y entre las numerosas pinceladas que los periódicos insertaban en sus páginas, dos figuras del barrio ocupan lugar destacado: Florencio Sosa Acevedo y Sabas Pérez Correa. Ambos son dignos acreedores de sendos capítulos. Del primero, quien fuera secretario de aquella Directiva que principió la aventura, junto a su hermano Marcelino, habría que señalar su amplia y fecunda labor de colaboraciones periodísticas en sus múltiples facetas de maestro, dinamizador social, político, sindicalista… Del segundo, su innegable implicación en los eventos culturales y festivos del barrio de Las Dehesas, sus crónicas desde Cuba, a donde emigró en busca de un mejor porvenir, y, por último, su incansable trabajo en pro de las mejoras del núcleo poblacional de Icod el Alto en un pasado, no tan lejano, en el que las carencias eran más que evidentes.

Y de Vicente Yanes Rodríguez, nuestro poeta local, se estimó conveniente incluir aquellos poemas que guardaban relación directa con el Casino y con las gentes del barrio que tan bien retratara en sus mejor logradas espinelas. Vicente supo dibujar con sus rimas los acontecimientos sociales (fiestas, veladas, bodas bautizos, defunciones…) con una plasticidad digna de elogio. Por ello, el más que merecido capítulo que le hemos dedicado.

Entendemos que el libro, amén de su abundante despliegue de ilustraciones gráficas y su apéndice fotográfico, nos va a servir de referencia para trasladarnos a una época en que las dificultades y privaciones fueron suplidas con imaginación y perseverancia, de entrega a causas que redundarían en beneficio de una sociedad marginada, aislada en medio de plataneras, de los focos culturales del Puerto.

En honor a todos esos héroes va esta publicación. Falta, claro, tu inestimable colaboración con la módica aportación de 10 euros. Y para que ello sea factible, ¿nos vemos esta tarde-noche? Te esperamos.

Quede aquí, igualmente, hecha la salvedad que ya comuniqué a la Comisión encargada de planificar los actos del primer centenario. Y es la de que no cuenten conmigo para los del segundo porque voy a estar de viaje. Previsor que es uno.

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