viernes, 9 de diciembre de 2022

Desde la Cruz Santa

Como hemos descansado en el puente y tenemos por delante, por si fuesen pocas las vacaciones, un fin de semana, te marco tarea con la lectura de unos pasajes del año 1935. Un vecino se quejó ante el alcalde, mediante artículo publicado en prensa bajo seudónimo, del mal estado de la plaza –que ahora vuelve a encontrarse en obras, ante las que también he escuchado quejas por algunos entender que era más perentorio la construcción de un centro de salud– y de la carretera de enlace con La Zamora. La autoridad municipal del entonces, Manuel Hernández Pérez, le contestó y no se hizo esperar la réplica de Germán González Yanes, quien en el cierre de la ¿polémica? quiso identificarse con nombre y apellidos. Vuelvo a insistir en que son transcripciones literales, no sea que vislumbres fallos ortográficos, un hecho muy frecuente en los tiempos de las composiciones con tipos de plomo. Ve un día por Tipografía García (La Perdoma) y verás al amigo Pepe Herrera cómo los sigue manejando en los momentos actuales de tanto adelanto tecnológico.

Gaceta de Tenerife, 5 de noviembre de 1935, página 5:

De la Cruz Santa. Caso lamentable.

En la edición del diario que usted tan dignamente dirige, correspondiente al 24 del que cursa, aparece una nota del activo y celoso corresponsal de este importante diario en el pago arriba expresado en la que llama la atención a los ediles del Ayuntamiento de Realejo Alto, a fin de que atiendan como se debe al arreglo y ensanche de la plaza de este pago de la Cruz Santa, la cual merece plácemes y fundado en la misma voy a hacer yo incapie [sic] en tal asunto.

Como dice el título que encabeza estas líneas, "caso lamentable", conceptúo yo éste que se registra en este populoso e importante barrio de la Cruz Santa, debido a la actitud adoptada por los concejales que integran el Ilustre Ayuntamiento de Realejo Alto, no siendo solamente los de este barrio los que tienen la culpa de ello, pues su fuerza numérica es relativamente escasa y no pueden hacer lo que ellos desean, aunque, a decir verdad, despliegan poca actividad en el desempeño de sus cargos, sino principalmente los munícipes del casco del citado pueblo de Realejo Alto, que forman parte de la aludida Corporación, y en modo especial el señor Alcalde, ya que éste, al decir de muchos, es persona recta y autoritaria, y le gusta observar en todas sus cosas una estricta justicia, mas no así en el caso que vamos a relacionar, y para el que se ha aplicado, por parte del citado señor y sus adláteres valga la expresión─ la tristemente célebre Ley del “embudo”, en lo referente al estado verdaderamente deplorable en que se encuentra la plaza de la Cruz Santa, sin enjalbegar desde hace muchos años y además su piso bastante mal, pues con las raíces de los árboles y también por no haber sido construido, pues lo hicieron sobre tierra, se han abierto numerosas hendiduras y huecos en el mismo, así es que si no se arregla el piso y enjalbega la citada plaza, estamos en el caso de creer de que ahí, en el Realejo Alto, no se conoce este pago de la Cruz Santa más que para cobrarle el reparto, recaudando por tal concepto el citado Ayuntamiento, de este pago, pingües cantidades, a no ser que se le quiera postergar de un modo injusto e indebido, basándose en que hay mayor número de ediles que estén a favor de introducir mejoras en el casco del pueblo del Realejo Alto, que en este barrio de la Cruz Santa, las cuales son muchas y resultaría prolijo el enumerarlas, pero aunque sea de paso vamos a citar una solamente, o mejor dicho, a hacer una comparación entre la plaza del Realejo Alto y la del pago de la Cruz Santa y vemos el triste contraste que existe entre una y otra, o sea que mientras la del Realejo Alto se encuentra lo mejor cuidada posible, pues tiene un jardinero para la limpieza diaria de su piso y para el riego de sus plantas, hasta el punto de poder decirse, sin incurrir en exageración, que no hay otra en el Valle que le iguale, a la de este barrio de la Cruz Santa que se encuentra lo más desatendida que se puede creer, ya que solamente se barre una vez todas las semanas, sin contar lo deteriorada que está. Es más, según referencias, usted, señor alcalde, ha pasado por aquí y la ha visto y creemos no sea necesario exponerle más sobre la situación de la inferida plaza, pero ya que usted y los que le siguen tratan de sustraerse a esto, pretendiendo soslayarlo e importándole poco lo de si este pago está o no atendido y si lo que afecta al pueblo del Realejo Alto, es por lo que nosotros los habitantes de este barrio, se lo recomendamos, para que ponga remedio a este estado de cosas y ordene de que sea arreglado el citado piso de la nombrada plaza, así como el enjalbegar ésta; y pedimos esto, no como ruego o súplica, por así decirlo, sino como requerimiento, exhortándolo para que se arregle inmediatamente lo que dejamos dicho, por ser de justicia, ya que no creemos intente Usted hacer uso del "derecho de la fuerza", haciendo caso omiso al apercibimiento que le hacemos, pues daría vergüenza y resultaría peregrino que a un barrio de la importancia de éste de la Cruz Santa, no se le atienda como en justicia corresponda, ya que es increíble que todo el dinero que recauda el Ayuntamiento del Realejo Alto, sea para invertirlo en mejorar dicho pueblo, y para este pago no se destine cantidad alguna, por irrisoria que sea.

Además, no quiero terminar sin abordar el asunto referente a la situación verdaderamente lamentable en que se encuentra el ramal de carretera que llaman de "La Zamora" y que desde este barrio va a enlazar con la que conduce de la Orotava al Realejo Alto, pues como no es una carretera del Estado, y no pertenece por tanto a éste su reparación o arreglo, sino al Ayuntamiento del Realejo Alto, como lo ha hecho en otras ocasiones; pero como al parecer, a la ilustre Corporación antes citada se le olvida todo lo que afecta a este pago ─a excepción de cobrarles los impuestos─ es por lo que se lo recordamos desde estas columnas, a fin de que ordene sea arreglado el citado ramal, si no en buena forma, ya que esto costaría mucho, sí por lo menos procediese al arreglo o relleno de sus baches, pues como se encuentra es poco menos que imposible para el tránsito de vehículos por el mismo, y sobre todo si se tiene en cuenta que el invierno se avecina.

Finalmente, termino estas modestas líneas advirtiendo, una vez más, al señor alcalde presidente del ilustre Ayuntamiento del Realejo Alto, ponga remedio, tanto a la reparación de la nombrada plaza, como al arreglo del citado ramal de carretera que nombran de "La Zamora", pues así administrará mejor la cosa pública.

Un cruzantero. Cruz Santa, noviembre de 1935.

Gaceta de Tenerife, 12 de noviembre de 1935, página 6:

De la vida canaria. Realejo Alto. Asuntos municipales.

Habiendo visto en el diario GACETA DE TENERIFE un artículo firmado por "Un cruzantero" censurando la actuación de este Ayuntamiento en cuanto afecta a las obras públicas en el barrio de la Cruz Santa, y resultando que el articulista demuestra tener poco conocimiento de la labor realizada por este Ayuntamiento en el año en curso, se hace constar:

Primero. Que en el mes de agosto último se han colocado en la Cruz Santa dos mil metros de tubería de hierro galvanizado, para llevar el agua de El Saltadero y ampliar la red del agua de abasto público en dicho barrio, importando dicha obra la suma de 3.300'00 pesetas.

Segundo. Que en los meses de abril, mayo y junio del año en curso se hicieron diversas reparaciones en los caminos de la Casa Higa, sumando las relaciones de los jornales invertidos, la cantidad de 1.111´50 pesetas, invitándose por la presente al articulista, para que compruebe, si así lo desea, los pagos hechos por dichas obras, conforme con los resguardos que están tan unidos a los respectivos libramientos, y

Tercero. Que la realización de dichas obras en la Cruz Santa muestra claramente lo mal informado que ha estado el articulista y lo injusto de sus censuras, visto que en el año actual sólo se han hecho pequeñas obras en el casco y ninguna en los demás barrios debido a la falta de recursos económicos y a los procedimientos empleados por varios contribuyentes forasteros contra el reparto general del año en curso, entorpeciendo la labor de este Ayuntamiento, ya que además de no satisfacer la cuota justamente impuesta a los mismos, han ocasionado grandes gastos a este Municipio.

Realejo Alto, a 8 de noviembre de 1935. El alcalde, Manuel H. Pérez.

Gaceta de Tenerife, 15 de noviembre de 1935, página 6:

Cruz Santa. Réplica obligada.

Quedaría mal el que publicó en este diario y en la edición correspondiente al cinco del que cursa, un modesto artículo intitulado "Caso lamentable", con el seudónimo de "Un Cruzantero”, si no replicase a la contestación al mismo, que aparece en este propio diario, suscrita por don Manuel Hernández Pérez, alcalde del Realejo Alto, con fecha 8 de noviembre del actual.

En cuanto a que se hayan colocado dos mil metros de tubería en la Cruz Santa, para ampliar la red del agua de abasto público, importando dicha obra la suma de tres mil trescientas pesetas, tendré que oponer de que no ha sido tal tubería sólo para invertirla en el suministro de agua destinada al público, como se expresa, sino que el Ayuntamiento de Realejo Alto ha comprado la misma, con el fin de conducir el agua que arrendará a los vecinos de este pago, mediante un precio cierto ─para el servicio doméstico de los mismos─ según la cantidad de pipas, siendo empleada tal tubería, por consiguiente, en el agua del abasto privado. A la citada Corporación no le es sacrificio, aunque haya tenido que desembolsar tal cantidad, pues se encuentra compensado obteniendo las correspondientes retribuciones del agua que a los vecinos cede en arrendamiento, por lo cual se puede decir que es como si el Ayuntamiento no destinase cantidad alguna para este barrio en concepto de mejora, ya que lo mismo podría hacer cualquier otra sociedad que tenga la propiedad de determinadas aguas y quiera explotarlas.

El beneficio que obtienen dichos vecinos del Ayuntamiento de Realejo Alto, y el que recibieran de una sociedad explotadora, es igual, pues tanto a ésta como a aquél, tienen que pagar sus correspondientes rentas por el disfrute de las aguas.

En lo que se refiere a las reparaciones hechas en los caminos que dan acceso a la Casa Higa, los cuales costaron, según dice el señor alcalde en su escrito la cantidad de 1.111'50 pesetas, no opongo reparo alguno, por estimarlo cierto, así como el que se librase a este efecto igual cantidad y que ésta a su vez coincida con la suma de la de todos los resguardos que acrediten lo que se invirtió en las obras de dichos caminos, aunque si tengo que decir que estas reparaciones se hicieron merced a las aportaciones nobles y sinceras que se comprometieron a prestar y prestaron los vecinos de este pago ─que en, su mayoría, eran jornaleros─ como compensación del reparto que se les impuso.

Dada la manifiesta insolvencia de los mismos, si no hubieran trabajado en dichos caminos, ni hubieran pagado la cuota distributiva que se les asignó en el repartimiento, ya que no prosperaría ningún procedimiento que contra los mismos se entablan, pues al fin y al cabo resultarían ilusorias sus consecuencias finales; queda demostrado que no ha sido tampoco un gran beneficio el que el ilustre Ayuntamiento ha prestado por este concepto, ya que no hubiera sacado de sus arcas la nombrada cantidad de 1.111´50, en el caso de que los vecinos referidos no se hubieran prestado noble y lealmente a trabajar en dichos caminos.

Me invita el señor alcalde, a fin de que compruebe los pagos hechos, mediante los resguardos que corren unidos a sus respectivos libramientos. Agradeciéndole mucho su invitación, le manifestaré que renuncio a hacer tal comprobación, por estar conforme. Además, he de hacer constar de que en mi artículo anterior no decía nada referente a que hubiera alguna irregularidad en la administración municipal por parte del señor alcalde, antes al contrario, lo conceptúo como persona acrisolada, de conducta intachable y de cuya honorabilidad no abrigo la más mínima duda, sino solamente en lo que respecta a su gestión a este barrio, al postergamiento o indiferencia en que se le tiene, ya que ha habido una triste desigualdad en la aplicación de beneficios.

Dice el señor alcalde que el que suscribe está mal informado y que eran injustas sus censuras, pero no rebatió lo que se decía concerniente a la plaza y ramal de carretera que nombran de "Zamora”. Le pareció más airoso salir, como se suele decir, por la tangente.

Una inspección ocular que el mismo señor alcalde puede hacer, si no le sirve de molestia, bastará para probar sobre el terreno, cómo se encuentran la aludida plaza y el citado ramal de carretera, y así verá cómo mis censuras no son injustas, sino equitativas y razonables.

Termino este modesto escrito advirtiendo al señor alcalde que con las precedentes observaciones no ha sido mi ánimo ofenderle, ni zaherirle en nada, limitándome a decir la verdad escueta de las cosas, dando fin con este artículo a la polémica que hemos entablado y reiterando mi respeto a su persona y a lo que como autoridad representa. Germán González Yanes.

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Cuando te jubiles, haz como yo para no aburrirte: te sumerges en las hemerotecas digitales de las dos universidades públicas canarias –las privadas están para otra cosa, verbigracia, el proyecto de restauración de la Casona de La Gorvorana– y te lo pasarás entretenido comprobando como casi todo está inventado desde ha bastante.

Ahora, si hasta aquí llegaste, mil gracias por la atención y a disfrutar del fin de semana. Sean felices, que dice Fátima Plata al despedirse en los informativos de la tele canaria.

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