Gaceta de Tenerife,
5 de noviembre de 1935, página 5:
De la Cruz Santa. Caso lamentable.
En la edición del diario que usted tan dignamente dirige,
correspondiente al 24 del que cursa, aparece una nota del activo y celoso
corresponsal de este importante diario en el pago arriba expresado en la que
llama la atención a los ediles del Ayuntamiento de Realejo Alto, a fin de que
atiendan como se debe al arreglo y ensanche de la plaza de este pago de la Cruz
Santa, la cual merece plácemes y fundado en la misma voy a hacer yo incapie
[sic] en tal asunto.
Como dice el título que encabeza estas líneas, "caso
lamentable", conceptúo yo éste que se registra en este populoso e
importante barrio de la Cruz Santa, debido a la actitud adoptada por los
concejales que integran el Ilustre Ayuntamiento de Realejo Alto, no siendo
solamente los de este barrio los que tienen la culpa de ello, pues su fuerza
numérica es relativamente escasa y no pueden hacer lo que ellos desean, aunque,
a decir verdad, despliegan poca actividad en el desempeño de sus cargos, sino
principalmente los munícipes del casco del citado pueblo de Realejo Alto, que
forman parte de la aludida Corporación, y en modo especial el señor Alcalde, ya
que éste, al decir de muchos, es persona recta y autoritaria, y le gusta
observar en todas sus cosas una estricta justicia, mas no así en el caso que
vamos a relacionar, y para el que se ha aplicado, por parte del citado señor y
sus adláteres ─valga la
expresión─ la tristemente célebre
Ley del “embudo”, en lo referente al estado verdaderamente deplorable en que se
encuentra la plaza de la Cruz Santa, sin enjalbegar desde hace muchos años y
además su piso bastante mal, pues con las raíces de los árboles y también por
no haber sido construido, pues lo hicieron sobre tierra, se han abierto
numerosas hendiduras y huecos en el mismo, así es que si no se arregla el piso
y enjalbega la citada plaza, estamos en el caso de creer de que ahí, en el
Realejo Alto, no se conoce este pago de la Cruz Santa más que para cobrarle el
reparto, recaudando por tal concepto el citado Ayuntamiento, de este pago,
pingües cantidades, a no ser que se le quiera postergar de un modo injusto e
indebido, basándose en que hay mayor número de ediles que estén a favor de
introducir mejoras en el casco del pueblo del Realejo Alto, que en este barrio
de la Cruz Santa, las cuales son muchas y resultaría prolijo el enumerarlas,
pero aunque sea de paso vamos a citar una solamente, o mejor dicho, a hacer una
comparación entre la plaza del Realejo Alto y la del pago de la Cruz Santa y
vemos el triste contraste que existe entre una y otra, o sea que mientras la
del Realejo Alto se encuentra lo mejor cuidada posible, pues tiene un jardinero
para la limpieza diaria de su piso y para el riego de sus plantas, hasta el
punto de poder decirse, sin incurrir en exageración, que no hay otra en el
Valle que le iguale, a la de este barrio de la Cruz Santa que se encuentra lo
más desatendida que se puede creer, ya que solamente se barre una vez todas las
semanas, sin contar lo deteriorada que está. Es más, según referencias, usted,
señor alcalde, ha pasado por aquí y la ha visto y creemos no sea necesario
exponerle más sobre la situación de la inferida plaza, pero ya que usted y los
que le siguen tratan de sustraerse a esto, pretendiendo soslayarlo e
importándole poco lo de si este pago está o no atendido y si lo que afecta al
pueblo del Realejo Alto, es por lo que nosotros los habitantes de este barrio,
se lo recomendamos, para que ponga remedio a este estado de cosas y ordene de
que sea arreglado el citado piso de la nombrada plaza, así como el enjalbegar
ésta; y pedimos esto, no como ruego o súplica, por así decirlo, sino como requerimiento,
exhortándolo para que se arregle inmediatamente lo que dejamos dicho, por ser
de justicia, ya que no creemos intente Usted hacer uso del "derecho de la
fuerza", haciendo caso omiso al apercibimiento que le hacemos, pues daría
vergüenza y resultaría peregrino que a un barrio de la importancia de éste de
la Cruz Santa, no se le atienda como en justicia corresponda, ya que es
increíble que todo el dinero que recauda el Ayuntamiento del Realejo Alto, sea
para invertirlo en mejorar dicho pueblo, y para este pago no se destine
cantidad alguna, por irrisoria que sea.
Además, no quiero
terminar sin abordar el asunto referente a la situación verdaderamente
lamentable en que se encuentra el ramal de carretera que llaman de "La Zamora"
y que desde este barrio va a enlazar con la que conduce de la Orotava al Realejo
Alto, pues como no es una carretera del Estado, y no pertenece por tanto a éste
su reparación o arreglo, sino al Ayuntamiento del Realejo Alto, como lo ha
hecho en otras ocasiones; pero como al parecer, a la ilustre Corporación antes citada
se le olvida todo lo que afecta a este pago ─a excepción de cobrarles los
impuestos─ es por lo que se lo recordamos desde estas columnas, a fin de que
ordene sea arreglado el citado ramal, si no en buena forma, ya que esto
costaría mucho, sí por lo menos procediese al arreglo o relleno de sus baches,
pues como se encuentra es poco menos que imposible para el tránsito de
vehículos por el mismo, y sobre todo si se tiene en cuenta que el invierno se
avecina.
Finalmente,
termino estas modestas líneas advirtiendo, una vez más, al señor alcalde
presidente del ilustre Ayuntamiento del Realejo Alto, ponga remedio, tanto a la
reparación de la nombrada plaza, como al arreglo del citado ramal de carretera
que nombran de "La Zamora", pues así administrará mejor la cosa
pública.
Un cruzantero.
Cruz Santa, noviembre de 1935.
Gaceta de Tenerife, 12 de noviembre de 1935, página 6:
De la vida
canaria. Realejo Alto. Asuntos municipales.
Habiendo visto en
el diario GACETA DE TENERIFE un artículo firmado por "Un cruzantero"
censurando la actuación de este Ayuntamiento en cuanto afecta a las obras
públicas en el barrio de la Cruz Santa, y resultando que el articulista
demuestra tener poco conocimiento de la labor realizada por este Ayuntamiento
en el año en curso, se hace constar:
Primero. Que en
el mes de agosto último se han colocado en la Cruz Santa dos mil metros de
tubería de hierro galvanizado, para llevar el agua de El Saltadero y ampliar la
red del agua de abasto público en dicho barrio, importando dicha obra la suma
de 3.300'00 pesetas.
Segundo. Que en los
meses de abril, mayo y junio del año en curso se hicieron diversas reparaciones
en los caminos de la Casa Higa, sumando las relaciones de los jornales
invertidos, la cantidad de 1.111´50 pesetas, invitándose por la presente al
articulista, para que compruebe, si así lo desea, los pagos hechos por dichas
obras, conforme con los resguardos que están tan unidos a los respectivos libramientos,
y
Tercero. Que la
realización de dichas obras en la Cruz Santa muestra claramente lo mal
informado que ha estado el articulista y lo injusto de sus censuras, visto que
en el año actual sólo se han hecho pequeñas obras en el casco y ninguna en los
demás barrios debido a la falta de recursos económicos y a los procedimientos
empleados por varios contribuyentes forasteros contra el reparto general del
año en curso, entorpeciendo la labor de este Ayuntamiento, ya que además de no satisfacer
la cuota justamente impuesta a los mismos, han ocasionado grandes gastos a este
Municipio.
Realejo Alto, a 8
de noviembre de 1935. El alcalde, Manuel H. Pérez.
Gaceta de Tenerife, 15 de noviembre de 1935, página 6:
Cruz Santa.
Réplica obligada.
Quedaría mal el
que publicó en este diario y en la edición correspondiente al cinco del que
cursa, un modesto artículo intitulado "Caso lamentable", con el seudónimo
de "Un Cruzantero”, si no replicase a la contestación al mismo, que
aparece en este propio diario, suscrita por don Manuel Hernández Pérez, alcalde
del Realejo Alto, con fecha 8 de noviembre del actual.
En cuanto a que se hayan colocado dos mil metros de
tubería en la Cruz Santa, para ampliar la red del agua de abasto público, importando
dicha obra la suma de tres mil trescientas pesetas, tendré que oponer de que no
ha sido tal tubería sólo para invertirla en el suministro de agua destinada al
público, como se expresa, sino que el Ayuntamiento de Realejo Alto ha comprado
la misma, con el fin de conducir el agua que arrendará a los vecinos de este
pago, mediante un precio cierto ─para el servicio doméstico de los mismos─ según
la cantidad de pipas, siendo empleada tal tubería, por consiguiente, en el agua
del abasto privado. A la citada Corporación no le es sacrificio, aunque haya
tenido que desembolsar tal cantidad, pues se encuentra compensado obteniendo
las correspondientes retribuciones del agua que a los vecinos cede en
arrendamiento, por lo cual se puede decir que es como si el Ayuntamiento no destinase
cantidad alguna para este barrio en concepto de mejora, ya que lo mismo podría
hacer cualquier otra sociedad que tenga la propiedad de determinadas aguas y
quiera explotarlas.
El beneficio que
obtienen dichos vecinos del Ayuntamiento de Realejo Alto, y el que recibieran
de una sociedad explotadora, es igual, pues tanto a ésta como a aquél, tienen
que pagar sus correspondientes rentas por el disfrute de las aguas.
En lo que se
refiere a las reparaciones hechas en los caminos que dan acceso a la Casa Higa,
los cuales costaron, según dice el señor alcalde en su escrito la cantidad de
1.111'50 pesetas, no opongo reparo alguno, por estimarlo cierto, así como el
que se librase a este efecto igual cantidad y que ésta a su vez coincida con la
suma de la de todos los resguardos que acrediten lo que se invirtió en las
obras de dichos caminos, aunque si tengo que decir que estas reparaciones se
hicieron merced a las aportaciones nobles y sinceras que se comprometieron a
prestar y prestaron los vecinos de este pago ─que en, su mayoría, eran
jornaleros─ como compensación del reparto que se les impuso.
Dada la manifiesta
insolvencia de los mismos, si no hubieran trabajado en dichos caminos, ni
hubieran pagado la cuota distributiva que se les asignó en el repartimiento, ya
que no prosperaría ningún procedimiento que contra los mismos se entablan, pues
al fin y al cabo resultarían ilusorias sus consecuencias finales; queda
demostrado que no ha sido tampoco un gran beneficio el que el ilustre
Ayuntamiento ha prestado por este concepto, ya que no hubiera sacado de sus
arcas la nombrada cantidad de 1.111´50, en el caso de que los vecinos referidos
no se hubieran prestado noble y lealmente a trabajar en dichos caminos.
Me invita el
señor alcalde, a fin de que compruebe los pagos hechos, mediante los resguardos
que corren unidos a sus respectivos libramientos. Agradeciéndole mucho su
invitación, le manifestaré que renuncio a hacer tal comprobación, por estar
conforme. Además, he de hacer constar de que en mi artículo anterior no decía
nada referente a que hubiera alguna irregularidad en la administración
municipal por parte del señor alcalde, antes al contrario, lo conceptúo como
persona acrisolada, de
conducta intachable y de cuya honorabilidad no abrigo la más mínima duda, sino
solamente en lo que respecta a su gestión a este barrio, al postergamiento o
indiferencia en que se le tiene, ya que ha habido una triste desigualdad en la
aplicación de beneficios.
Dice el señor
alcalde que el que suscribe está mal informado y que eran injustas sus
censuras, pero no rebatió lo que se decía concerniente a la plaza y ramal de
carretera que nombran de "Zamora”. Le pareció más airoso salir, como se
suele decir, por la tangente.
Una inspección
ocular que el mismo señor alcalde puede hacer, si no le sirve de molestia,
bastará para probar sobre el terreno, cómo se encuentran la aludida plaza y el
citado ramal de carretera, y así verá cómo mis censuras no son injustas, sino
equitativas y razonables.
Termino este
modesto escrito advirtiendo al señor alcalde que con las precedentes
observaciones no ha sido mi ánimo ofenderle, ni zaherirle en nada, limitándome
a decir la verdad escueta de las cosas, dando fin con este artículo a la
polémica que hemos entablado y reiterando mi respeto a su persona y a lo que
como autoridad representa. Germán González Yanes.
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Cuando te
jubiles, haz como yo para no aburrirte: te sumerges en las hemerotecas
digitales de las dos universidades públicas canarias –las privadas están para
otra cosa, verbigracia, el proyecto de restauración de la Casona de La
Gorvorana– y te lo pasarás entretenido comprobando como casi todo está
inventado desde ha bastante.
Ahora, si hasta
aquí llegaste, mil gracias por la atención y a disfrutar del fin de semana.
Sean felices, que dice Fátima Plata al despedirse en los informativos de la tele canaria.

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