miércoles, 21 de diciembre de 2022

Sí hay censura

Como estamos en periodo navideño, y se supone que nos ablandamos –como el turrón de los viejos, por lo de la dentadura–, me tomo unos descansos intercalados. Por ello, te habrás ya percatado, ayer me tomé el día libre. Y hoy, más sosegado (que te lo crees tú), por aquí me alongo para decir (escribir) bien alto y claro que el grupo de gobierno del ayuntamiento realejero entiende la democracia de una manera muy particular. Como el patio de su casa. Si tú lo elogias y llenas sus proclamas en las redes sociales de iconos del bien quedar, chachi piruli. Si no, rayos y centellas, eres más malo que Caín. Tanto que no te atrevas a discrepar de sus planteamientos, porque los suyos (los quince más apéndices) son legítimos; los tuyos, mierda espichada en un palo. Más didáctico, lo siento, no puedo ser. Te aconsejo pantallazos (o capturas de pantalla), porque lo mismo quedas tú por mentiroso.

El pasado sábado vislumbré en Facebook el anuncio del despliegue de la fibra óptica en Icod el Alto. Obra que ejecutará Telefónica, pero que en la foto solo aparecen concejales populares con el alcalde al frente. Y un joven, que, según leo en la reseña, fue uno de los promotores de la recogida de firmas habida. Como siempre, aunque el proyecto o la propuesta sea ajena. El rubor, el recato y la vergüenza… ja, ja, y ja.

Y en la nota de prensa se expresaba que aquel núcleo aún adolecía de esta conectividad. Amén de que la instalación irá en función de la celeridad con la que la ciudadanía autorice que el cable pase por sus fachadas. ¿Te acuerdas de mi comentario del lunes? Eso, chapuzas. A continuar con los desaguisados en casas ajenas. Tú te preocupas por tenerla decente y pintada y luego te la masacran con cables.

Pero como a uno le queda un fisco de vena docente y recurre al diccionario cada vez que se le plantea una duda –muchísimas a lo largo de cada jornada– se le ocurrió plasmar un respetuoso comentario para advertir al gabinete de prensa que ADOLECER no significa CARECER. Más bien todo lo contrario. Para ello tenemos el panhispánico de dudas de la RAE, que te solventa los posibles tropiezos.

Y, claro, si Jesús mete la pata en este blog, la trascendencia es nula porque nadie me lee. Y si alguien lo hace, dado el escaso interés que mis artículos suscitan, lo hará a tal velocidad –para quedar bien– que ni se entera. Pero a un gabinete de prensa debemos exigirle altura de miras. Sumo cuidado en lo que se traslada a la opinión pública. Porque habrá cientos que pinchan en me gusta solo por la foto de los guaperas de turno, aunque no tengan ni la más pajolera idea del contenido del mensaje. Pero otros –unos pocos, entre los que me incluyo– vamos al meollo de la cuestión. Incluso no sentimos en la obligación de reclamar a los informantes que sean serios. También en la redacción de la composición escrita.

Pues no les gustó y cortaron por lo sano. Eliminaron el mensaje. Muy demócratas, sí. Lo de cercenar un derecho constitucional les va de maravillas. A todas las escalas. Pero no van a poder hacerlo con el mensajero. Este pueblo que me vio nacer (en La Gorvorana, que no en Caracas) es tan mío como lo puede ser de ustedes. No es patrimonio exclusivo de nadie. Ni siquiera de los que aplauden con las orejas la más nimia gilipollez (dicho o hecho propios de un gilipollas: necio o estúpido). Yo no me vendo cual magistrado dependiente. Con la pensión escapamos en casa.

La gente despertará más temprano que tarde. Porque no puede vivir de manera continua en un limbo. Tendrá que aterrizar siquiera para repostar. Esa droga no es de efectos perennes. La lucidez acabará por imponerse y la fuerza de la razón volverá a provocar reacciones que se ajusten a la normalidad. Lo otro, lo de ahora, como los propios políticos, caerá como las hojas de los castañeros. Espero que cuando tal hecho acontezca nadie sufra un muy fuerte castañazo.

Y al responsable o administrador de la web municipal –o quien se halle encargado de colgar los dictados de la superioridad– flaco favor se hace con intentar acallar a los que no comulgamos con piedras de molino. Ese coto de caza no es de su propiedad. Usted está ahí de prestado (¿o escribo enchufado?). Demuestre que se merece el puesto que ocupa. Defiéndalo con dignidad, con profesionalidad. Y si no, mándese a mudar porque le queda muy ancho. Sea acreedor del gremio periodístico y no mero borrego que bala al compás del que lleva el cencerro o campanillo. Parece mentira que deba recordarle el apartado segundo del artículo 20 de la Constitución: El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura. Que en el ayuntamiento de mi pueblo sí existe. Y a los hechos me remito. Con botones así, ¿cómo ha de extrañarnos lo del Consejo General del Poder Judicial o el summum del Tribunal Constitucional? Es que lo van mamando desde chiquitos, es decir, de pequeña a mayor escala.

¡Ah!, en la noticia desarrollada en la web oficial del Consistorio (aunque en la práctica es un boletín popular), más amplia que la pincelada de Facebook, tropezamos con:

Palabras de Laura Lima, concejala de Nuevas Tecnologías: “Desde el Ayuntamiento de Los Realejos y su Gerencia Municipal de Urbanismo seguiremos facilitando todo lo que esté en nuestras manos para que el despliegue de las telecomunicaciones en nuestro municipio no encuentre mayores trabas burocráticas o físicas, y así se ha previsto en las diferentes obras que se han venido ejecutando a lo largo de los últimos años, que ya han contemplado las canalizaciones y soterramiento de líneas necesarios para ello”. El subrayado es mío, aclaro. Espero que no pongan al frente de la vigilancia de las obras al técnico que informa para los vados permanentes, porque Icod el Alto podría perder la paciencia.

Palabras del concejal de zona de Icod el Alto: “La constante preocupación de tantos estudiantes o del tejido empresarial de la zona que han venido sufriendo, especialmente en el tiempo de confinamiento, pero de manera generalizada a lo largo de estos últimos años, un agravio con respecto a otros puntos de la isla o del propio municipio en los que ya se encuentra desplegada la fibra óptica”. Fuerte alegría me llevé al leer el párrafo, pues el progreso, con respecto a lo que me comentan fuentes dignas de todo crédito acerca de las intervenciones en Radio Realejos, es más que evidente. Y uno debe alegrarse de adelantos y mejoras. Tiene su explicación la negrita de la conjunción (subordinante causal). El Gran Diccionario del habla canaria lo ilustra con un vulgarismo muy utilizado por Ángel Guerra (galdosiano seudónimo del conejero José Betancort Cabrera).

Perdonen que hoy me haya extendido un poco, pero la actualidad manda y no todo puede ser husmear en periódicos viejos. Dejo para otro día cierta décima que me salió cuando me enteré de la visita al Parlamento de Canarias de un grupo de escolares de este municipio, guiados y conducidos (creo que no llevaba cencerro, el de la música ya le esperaba en Teobaldo Power) por un docente en prácticas…

Casi me olvido: mi enhorabuena a Javier Dóniz por la amena charla impartida en la Sociedad Valle de Taoro el pasado día 16. Como dijo el alumno: gracias por la pasión que pones. A ver si en la próxima ocasión ojalá el Casino dispone de mayores avances informáticos. Lo mismo los euros de la venta del libro empujan algo. Y allí no hay censura. Porque en un siglo de historia habrá tenido suficiente tiempo para vivir diferentes avatares políticos con juntas directivas de muy diverso signo.

En principio, hasta el viernes.

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