El pasado sábado vislumbré en Facebook el anuncio del
despliegue de la fibra óptica en Icod el Alto. Obra que ejecutará Telefónica,
pero que en la foto solo aparecen concejales populares con el alcalde al
frente. Y un joven, que, según leo en la reseña, fue uno de los promotores de
la recogida de firmas habida. Como siempre, aunque el proyecto o la propuesta
sea ajena. El rubor, el recato y la vergüenza… ja, ja, y ja.
Y en la nota de prensa se expresaba que aquel núcleo aún adolecía de esta conectividad. Amén
de que la instalación irá en función de
la celeridad con la que la ciudadanía autorice que el cable pase por sus
fachadas. ¿Te acuerdas de mi comentario del lunes? Eso, chapuzas. A
continuar con los desaguisados en casas ajenas. Tú te preocupas por tenerla
decente y pintada y luego te la masacran con cables.
Pero como a uno le queda un fisco de vena docente y recurre
al diccionario cada vez que se le plantea una duda –muchísimas a lo largo de
cada jornada– se le ocurrió plasmar un respetuoso comentario para advertir al
gabinete de prensa que ADOLECER no significa CARECER. Más bien todo lo
contrario. Para ello tenemos el panhispánico de dudas de la RAE, que te
solventa los posibles tropiezos.
Y, claro, si Jesús mete la pata en este blog, la
trascendencia es nula porque nadie me lee. Y si alguien lo hace, dado el escaso
interés que mis artículos suscitan, lo hará a tal velocidad –para quedar bien–
que ni se entera. Pero a un gabinete de prensa debemos exigirle altura de
miras. Sumo cuidado en lo que se traslada a la opinión pública. Porque habrá
cientos que pinchan en me gusta solo por la foto de los guaperas de turno,
aunque no tengan ni la más pajolera idea del contenido del mensaje. Pero otros
–unos pocos, entre los que me incluyo– vamos al meollo de la cuestión. Incluso
no sentimos en la obligación de reclamar a los informantes que sean serios.
También en la redacción de la composición escrita.
Pues no les gustó y cortaron por lo sano. Eliminaron el
mensaje. Muy demócratas, sí. Lo de cercenar un derecho constitucional les va de
maravillas. A todas las escalas. Pero no van a poder hacerlo con el mensajero.
Este pueblo que me vio nacer (en La Gorvorana, que no en Caracas) es tan mío
como lo puede ser de ustedes. No es patrimonio exclusivo de nadie. Ni siquiera
de los que aplauden con las orejas la más nimia gilipollez (dicho o hecho
propios de un gilipollas: necio o estúpido). Yo no me vendo cual magistrado
dependiente. Con la pensión escapamos en casa.
La gente despertará más temprano que tarde. Porque no puede
vivir de manera continua en un limbo. Tendrá que aterrizar siquiera para
repostar. Esa droga no es de efectos perennes. La lucidez acabará por imponerse
y la fuerza de la razón volverá a provocar reacciones que se ajusten a la
normalidad. Lo otro, lo de ahora, como los propios políticos, caerá como las
hojas de los castañeros. Espero que cuando tal hecho acontezca nadie sufra un
muy fuerte castañazo.
Y al responsable o administrador de la web municipal –o
quien se halle encargado de colgar los dictados de la superioridad– flaco favor
se hace con intentar acallar a los que no comulgamos con piedras de molino. Ese
coto de caza no es de su propiedad. Usted está ahí de prestado (¿o escribo enchufado?).
Demuestre que se merece el puesto que ocupa. Defiéndalo con dignidad, con
profesionalidad. Y si no, mándese a mudar porque le queda muy ancho. Sea
acreedor del gremio periodístico y no mero borrego que bala al compás del que
lleva el cencerro o campanillo. Parece mentira que deba recordarle el apartado
segundo del artículo 20 de la Constitución: El
ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de
censura. Que en el ayuntamiento de mi pueblo sí existe. Y a los hechos me
remito. Con botones así, ¿cómo ha de extrañarnos lo del Consejo General del
Poder Judicial o el summum del Tribunal Constitucional? Es que lo van mamando desde chiquitos, es decir, de pequeña a
mayor escala.
¡Ah!, en la noticia desarrollada en la web oficial del
Consistorio (aunque en la práctica es un boletín popular), más amplia que la
pincelada de Facebook, tropezamos con:
Palabras de Laura Lima, concejala de Nuevas Tecnologías: “Desde
el Ayuntamiento de Los Realejos y su Gerencia Municipal de Urbanismo seguiremos
facilitando todo lo que esté en nuestras manos para que el despliegue de las
telecomunicaciones en nuestro municipio no encuentre mayores trabas
burocráticas o físicas, y así se ha previsto en las diferentes obras que se
han venido ejecutando a lo largo de los últimos años, que ya han contemplado
las canalizaciones y soterramiento de líneas necesarios para ello”. El
subrayado es mío, aclaro. Espero que no pongan al frente de la vigilancia de
las obras al técnico que informa para los vados permanentes, porque Icod el
Alto podría perder la paciencia.
Palabras del concejal de zona de Icod el Alto: “La constante
preocupación de tantos estudiantes o del tejido empresarial de la zona que han
venido sufriendo, especialmente en el tiempo de confinamiento, pero de manera
generalizada a lo largo de estos últimos años, un agravio con respecto a otros
puntos de la isla o del propio municipio en los que ya se encuentra desplegada
la fibra óptica”. Fuerte alegría me llevé al leer el párrafo, pues
el progreso, con respecto a lo que me comentan fuentes dignas de todo crédito
acerca de las intervenciones en Radio Realejos, es más que evidente. Y uno debe
alegrarse de adelantos y mejoras. Tiene su explicación la negrita de la
conjunción (subordinante causal). El Gran Diccionario del habla canaria lo
ilustra con un vulgarismo muy utilizado por Ángel Guerra (galdosiano seudónimo
del conejero José Betancort Cabrera).
Perdonen que hoy me haya extendido un poco, pero la
actualidad manda y no todo puede ser husmear en periódicos viejos. Dejo para
otro día cierta décima que me salió cuando me enteré de la visita al Parlamento
de Canarias de un grupo de escolares de este municipio, guiados y conducidos
(creo que no llevaba cencerro, el de la música ya le esperaba en Teobaldo
Power) por un docente en prácticas…
Casi me olvido: mi enhorabuena a Javier Dóniz por la amena
charla impartida en la Sociedad Valle de Taoro el pasado día 16. Como dijo el
alumno: gracias por la pasión que pones. A ver si en la próxima ocasión ─ojalá─ el Casino dispone de mayores avances informáticos. Lo mismo
los euros de la venta del libro empujan algo. Y allí no hay censura. Porque en un
siglo de historia habrá tenido suficiente tiempo para vivir diferentes avatares
políticos con juntas directivas de muy diverso signo.
En principio, hasta el viernes.

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