miércoles, 27 de abril de 2022

Effico

Es la empresa a la que Manuel Domínguez adjudicó el mantenimiento del alumbrado público en Los Realejos. De la página web de la misma rescato:

Effico es una empresa creada en Canarias especializada en la gestión, mantenimiento y obras de alumbrado público e instalaciones eléctricas, así como en los mantenimientos integrales de grandes inmuebles.

La empresa nació con el propósito de ayudar a sus clientes, tanto administraciones públicas como empresas privadas, a mantener y modernizar sus instalaciones y recursos, ofreciéndoles una amplia variedad de servicios que no dejan de innovar y adaptarse a las necesidades actuales de la sociedad.

Los motivos por los que el ayuntamiento encomendó la gestión de este servicio son desconocidos por un servidor, pero como el Partido Popular –en particular el de mi pueblo– es acérrimo defensor de la empresa privada y reacio a lo público (desde la educación hasta el caso que nos concita, pasando por cualquier otra faceta), y dado que –así se comentó en todos los círculos– los vínculos con los hermanos Soria eran más que evidentes, no me extraña lo más mínimo tal proceder.

Las cláusulas del contrato, a buen seguro, estipularán mil maravillas acerca de lo que íbamos a mejorar en este fundamental servicio a la ciudadanía. La experiencia, no obstante, ha venido a demostrar todo lo contrario. Para nosotros, los usuarios. Porque para la compañía, y a los múltiples ejemplos me remito, le ha venido de rechupete el que sigan fundiéndose las farolas. Que debe ser, por otra parte, buen método para ahorrar también en casa. Aunque, como contrapartida, te esmoches contra las paredes.

Uno, después de que abandonó la zona baja del municipio para venir a residir en lugares más fríos (ya se sabe que conserva; ahí tienes el ejemplo de las neveras y congeladores), hace ya una veintena de años, ha podido comprobar que las urbanizaciones –y no es culpa del gobierno actual, que conste– no se ejecutaron con visiones de futuro. Y en la que resido –Los Príncipes– hay menos luminarias que en un trecho de 100 metros de los túneles que Casimiro tiene en sus carreteras gomeras.

En el tramo de la calle Benito Pérez Galdós, el comprendido entre las de Alfonso García Ramos y Tomás de Iriarte (creo habértelo contado ya el otro día), solo existen dos farolas. Pero una de ellas es alérgica al trabajo. Me da que se ha contagiado. Sí, porque mi calle es especial en ese sentido de la holgazanería. Más detalles, por privado.

Estuvo la susodicha, tiempo atrás, más de un mes, sin dar gongo. Cuando en determinada jornada laboral pasaron los operarios –equivocados, pero se dieron cuenta– me comentaron –me pudo la curiosidad y hablé con ellos un rato– que no era la bombilla, sino que andaba mal cierto mecanismo. Bueno, pero la remendaron y encendió durante una temporada.

No obstante, desde hace unas semanas ha vuelto a las andadas. Desde que el sol se nos oculta tras las laderas de Tigaiga, se queda todo más negro que los sobacos de un grillo. He llamado por dos veces al ayuntamiento. Por cierto, cada vez se parece más el atendimiento a lo que escuchas en otros ámbitos cuando oyes el majadero mensaje de que nuestras operadoras están todas ocupadas; llame transcurridos unos minutos. Hasta en este particular se ha contagiado el consistorio. Sigan privatizando.

Ni el más puñetero (molesto, fastidioso, cargante) caso. Lo puse en conocimiento de un grupo de la oposición y se me señaló que harían un ruego oral en la sesión plenaria celebrada este pasado jueves. Debieron prestarle la misma atención que a mis dos requerimientos.

Como el alcalde sigue desaparecido total, como el resto de concejales del grupo de gobierno tiene entretenimiento con carreras automovilísticas y otros cuentos, amén de fiestas de buen ver, lo mismo me mudo para el Sur, como otros muchos realejeros. Contribuiré a potenciar Arona, Adeje, Granadilla, San Miguel o Guía de Isora en detrimento de los pueblos de este Norte.

Felicidades, Effico, por la eficiencia en los servicios. Sigan con ese propósito de ayudar a los clientes. Estoy muy satisfecho. Mientras, las empresas municipales, con un concejal-delegado al frente, cazando conejos. O jugando al dominó.

Nota aclaratoria: Cuando ya tenía redactada, y programada para su publicación, esta entrada del blog, viene a resultar que aparece un operario en su camión grúa y arregla la interfecta. Como ello acaeció solo unas horas antes de que viese la luz (y nunca mejor dicho) este escrito, pues escrito queda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario