El segundo sábado del precitado mes de junio, nos daremos
cita en Los Garrafones. No es la primera ocasión –que no sea la última– que el
encuentro se celebra en La Victoria de Acentejo. Bien cerca del legendario pino
que figura con todos los honores en el escudo heráldico de la Villa Histórica.
Y si estás pensando que nos centraremos, única y exclusivamente, en contar
batallitas, cuán errado andas. Y ándate con ojo, no sea que te ponga la hache.
Que los maestros tenemos nuestras manías. Incluso ortográficas. Y si no me
chivo a Humberto, que ya te lo contará con mejores mimbres que este pobre
juntador de letras. Eso sí, de sentirte ofendido se te brinda la posibilidad de
elevar fundada queja a Rafa. Para que compruebes el escogido elenco que
formamos. Y en caso de ser necesarias clases de apoyo, y no puedes hacerlo
presencialmente, te ofrecemos la inestimable ayuda de Radio Ecca. Barroso se
encargará de rellenarte los papeles.
Más adelante te contaré cómo nos fue. Seguro que habrá
abundante material gráfico que plasme el meollo de la cuestión. Te adelanto que
aprovecharé la circunstancia para intentar comprometer al presidente de la
Academia Canaria de la Lengua, al Diputado del Común y a los mismísimos
Huaracheros –anteriormente reseñados– para que nos echen una mano en el
programa de actos que celebra la Sociedad Valle de Taoro (Casino de Las
Dehesas, en Puerto de la Cruz) en este su año del centenario. Pienso engatusarlos
con un modesto regalo: un libro. Aquel que condensó 75 años de la historia un
barrio y que se publicó en el ya lejano 2000. Y que ahora podría complementarse
con otros añadidos. No solo el relato de los hechos acaecidos en este restante
cuarto de siglo, sino aquellos apuntes que hayan podido ir surgiendo. En ello
estamos.
Como nos resta un mes exacto para la cita –en la que no
habrá excesos gastronómicos; la prueba fehaciente en la ilustración– y el amigo
Carri (las confianzas dan asco) me ha señalado como uno de los posibles
oradores a los postres del evento, le tendré que rogar el que me deje actuar de
telonero, porque los papeles estelares deberán corresponder a otros
protagonistas de mayor enjundia que este realejero de contra. Porque de pro,
más bien nada. Y lo mismo enjareto unas décimas para la ocasión.
Uno, dos, probando…
El próximo mes iremos / a La Victoria unos cuantos / ya
curados en espantos, / que cada año nos vemos. / Bien alto proclamaremos / a
todo el mundo mundial, / que aún nos resta caudal / para seguir compitiendo… /
del noveno voy saliendo / y con diez llegué al final.
Tate quieto,
lumbreras. Se acabó. Hasta la próxima.
Y una nota final: Como el victoriero aludido se va a
encargar de remitir el enlace (link
en inglés, que nos chascamos los idiomas como millo) de esta publicación a los
compañeros, absténganse, please, de
colapsar teléfono u otros medios más sofisticados con las felicitaciones de
rigor. ¿En serio? Pues no.

Como siempre compañero estás como una "puncha". Gracias a tí estos eventos salen publicados en la pequeña empresa que lleva el amigo Mark Elliot Zuckerberg, con el cual tenemos una entrañable amistad. Un abrazo.
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