miércoles, 11 de mayo de 2022

Bodas de Oro

Hemos ya fijado fecha. Vale, Carricondo lo ha hecho. Que para eso es el que más se mueve en todo acto que organice una promoción de maestros que celebra este año sus Bodas de Oro. Sí, 50 años desde que la vieja Normal nos lanzó al mundo en busca de aventuras. Y, feo está que yo lo manifieste, creo que fuimos capaces de cumplir con el trabajo encomendado. Hoy, felizmente jubilados ─salvo las excepciones de rigor en otros ámbitos, docentes o no─ continuamos con la inveterada manía de reunirnos en el mes de junio de cada año. Bueno, la pandemia, el maldito bicho, se encargó de paralizar la buena marcha de los puretillas, durante ese periodo en el que debimos recogernos. Pero hemos vuelto. Que de ritmo aún presumimos. Y cantamos, tú. Como Los Huaracheros. ¿O no, Fernando?

El segundo sábado del precitado mes de junio, nos daremos cita en Los Garrafones. No es la primera ocasión –que no sea la última– que el encuentro se celebra en La Victoria de Acentejo. Bien cerca del legendario pino que figura con todos los honores en el escudo heráldico de la Villa Histórica. Y si estás pensando que nos centraremos, única y exclusivamente, en contar batallitas, cuán errado andas. Y ándate con ojo, no sea que te ponga la hache. Que los maestros tenemos nuestras manías. Incluso ortográficas. Y si no me chivo a Humberto, que ya te lo contará con mejores mimbres que este pobre juntador de letras. Eso sí, de sentirte ofendido se te brinda la posibilidad de elevar fundada queja a Rafa. Para que compruebes el escogido elenco que formamos. Y en caso de ser necesarias clases de apoyo, y no puedes hacerlo presencialmente, te ofrecemos la inestimable ayuda de Radio Ecca. Barroso se encargará de rellenarte los papeles.

Más adelante te contaré cómo nos fue. Seguro que habrá abundante material gráfico que plasme el meollo de la cuestión. Te adelanto que aprovecharé la circunstancia para intentar comprometer al presidente de la Academia Canaria de la Lengua, al Diputado del Común y a los mismísimos Huaracheros –anteriormente reseñados– para que nos echen una mano en el programa de actos que celebra la Sociedad Valle de Taoro (Casino de Las Dehesas, en Puerto de la Cruz) en este su año del centenario. Pienso engatusarlos con un modesto regalo: un libro. Aquel que condensó 75 años de la historia un barrio y que se publicó en el ya lejano 2000. Y que ahora podría complementarse con otros añadidos. No solo el relato de los hechos acaecidos en este restante cuarto de siglo, sino aquellos apuntes que hayan podido ir surgiendo. En ello estamos.

Como nos resta un mes exacto para la cita –en la que no habrá excesos gastronómicos; la prueba fehaciente en la ilustración– y el amigo Carri (las confianzas dan asco) me ha señalado como uno de los posibles oradores a los postres del evento, le tendré que rogar el que me deje actuar de telonero, porque los papeles estelares deberán corresponder a otros protagonistas de mayor enjundia que este realejero de contra. Porque de pro, más bien nada. Y lo mismo enjareto unas décimas para la ocasión.

Uno, dos, probando…

El próximo mes iremos / a La Victoria unos cuantos / ya curados en espantos, / que cada año nos vemos. / Bien alto proclamaremos / a todo el mundo mundial, / que aún nos resta caudal / para seguir compitiendo… / del noveno voy saliendo / y con diez llegué al final.

Tate quieto, lumbreras. Se acabó. Hasta la próxima.

Y una nota final: Como el victoriero aludido se va a encargar de remitir el enlace (link en inglés, que nos chascamos los idiomas como millo) de esta publicación a los compañeros, absténganse, please, de colapsar teléfono u otros medios más sofisticados con las felicitaciones de rigor. ¿En serio? Pues no.

1 comentario:

  1. Como siempre compañero estás como una "puncha". Gracias a tí estos eventos salen publicados en la pequeña empresa que lleva el amigo Mark Elliot Zuckerberg, con el cual tenemos una entrañable amistad. Un abrazo.

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