Me alegro de que, por fin, algunos grupos políticos realejeros se hayan percatado de un simple detalle: la desaparición del alcalde. Un asunto del que me vengo ocupando desde hace años y al que, obviamente, nadie ha prestado la más mínima atención. Y como la oposición en el Consistorio de la Avenida de Canarias cree cumplida su misión con esbozar cuatro pinceladas en las redes sociales, miel sobre hojuelas, expresará el ausente. Además, dado que los catorce restantes se deben a los dictados de la superioridad –y esta no parece tener mucha prisa en los asuntos domésticos– pasan meses –qué digo, años– y el pluriempleado a su bola. A nuestro hombre le encanta el bureo.
Bien está el que se presenten mociones y propuestas. Pero
ese hecho queda de puertas adentro. Hay que patear el pueblo, ir por sus
barrios, hablar con sus gentes, hacer reuniones periódicas para que los vecinos
muestren sus inquietudes y eleven sugerencias. Si a estos alejamientos le
añadimos la poca vida orgánica en las sedes de las formaciones políticas, la
escasa militancia y el mediocre compromiso de quienes están llamados a ser
‘guías espirituales’, cóctel servido para que los desmanes del señor Domínguez
continúen. Tanto que ni en los actos festivos de nuestro pueblo se le ve. Con
lo que a él le gustaba eso. Y ya con posibilidades de retornar a los besuqueos.
Lo que es capaz de empujar una aspiración por subir peldaños. Más alto subió la
palma…
Me voy a la web del grupo parlamentario popular (Canarias) y
extraigo estos titulares:
El Gobierno le está robando tiempo a los dependientes que
esperan por una plaza.
El PP acusa a Torres de llevar tres años engañando con las
transferencias de Costas.
El PP critica el postureo del Gobierno de Canarias.
Manuel Domínguez insiste en aumentar la oferta de plazas.
La visión que Torres tiene de Canarias no se corresponde con
la realidad.
El PP exige el despliegue de la Policía Canaria en las islas
no capitalinas.
El PP critica al Pacto de las Flores (PSOE, NC, Podemos,
ASG) en aplicar el rodillo.
Suficientes, para qué más. Y nadie ha sido capaz de “restregarle
por los bezos” al presidente del PP en este archipiélago (perdón, nacionalidad)
que cómo demonios tiene la osadía de elevar –bien él o los suyos– estas
cuestiones sin antes mirarse en el espejo. Sin recapitular antes de atravesar
la linde de La Higuerita. La de Barranco Ruiz no le hace demasiado tilín.
Unas preguntas apenas. Sin respuesta, claro.
¿Quién roba tiempo, MD? ¿Quién engaña, MD?
¿Quién ha hecho del postureo su modus vivendi, MD?
¿Quién ha estado engañando a los realejeros en los últimos
años con sus múltiples ocupaciones, MD?
¿Quién sostiene una plantilla de la policía municipal bajo
mínimos porque se prioriza el sueldo de un enchufado, MD? Despliéguela usted
por los barrios.
¿Quién no solo aplica el rodillo, sino que se apropia de
ideas ajenas para hacerlas pasar como propias, lo que demuestra la incapacidad
de quince bien pagados, MD? ¡Ah!, y apéndices.
¿Quién tiene una visión de la Villa de Viera que solo existe
en su imaginación, MD?
¿Quién…?
MD era una calificación académica de años ha. Pues eso.
Llamen a SOS Desaparecidos. Hasta la próxima.
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