Dicen que en unos días regresa Juan Carlos. A darse unos garbeos marineros por Galicia. Me imagino la de mariscos que se va a zampar. Y de gorra. Porque no creo que vuelva tras dos años de vacaciones con sus amigos árabes para hacer la declaración de la renta. Sabido que es emérito significa que se ha jubilado y mantiene sus honores y algunas de sus funciones. Entre estas últimas, por lo visto, la de defraudar a mansalva. ¿Se le investigará con idéntico ahínco al que Hacienda ejecuta contra cualquier ciudadano como tú y yo? Perdón, prometo que no dudaré más.
Mi pregunta es por qué se marchó. A eso debe responder con
urgencia. Como contribuyente que colaboro en abonar la mísera consignación que
los Presupuestos Generales del Estado destinan a la casa real, me encantaría
que el de lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir, se
presentara en el Congreso de los Diputados, por ejemplo, y fuera mucho más
explícito. De caraduras presume este país hasta la saciedad como para un Borbón
siga haciendo de las suyas con total impunidad, más que inmunidad, que también.
Vaya lotería nos tocó con la dinastía de origen francés. Los del todo para el
pueblo, pero sin el pueblo.
Y así seguimos deleitándonos con seriales ¿putañeros? entre
los que se cuela una tal Corina y unas manadas de elefantes. Nos vienen
avergonzando desde 1700 y mira que aguantamos. Qué poco dados somos a las
consultas. ¿Tanto cuesta preguntar a los españoles para que se definan acerca
de la forma política del Estado? Si los estatutos de cualquier entidad deben
ser modificados cada equis tiempo para adecuarlos a las nuevas circunstancias.
¿por qué no revisar la Constitución cuando comience a chirriar como en el caso
presente?
En fin, no me presten mucha atención. Llevo unos días
agobiado con la redacción de un nuevo libro. Para el que, con toda
probabilidad, sí exista financiación. Por lo menos el ayuntamiento portuense,
como el hombre del campo, ha dicho sí.
Saben que la Sociedad Valle de Taoro (Casino de Las Dehesas) ha cumplido
recientemente 100 años. Y la ocasión bien merece ese homenaje. Inmersos en la
tarea estamos y menos mal que la jubilación me inyecta tiempo libre. Así que
ando de husmeo por hemerotecas, campo en el que las consultas me han salido más
positivas que entre la documentación de la propia sociedad. ¿Cómo va a ser eso?
Ya te contaré.
A perdonar la poquedad, pero es lo que hay.
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