Y seguí leyendo: El bribón de Juan Carlos… Chacho me quedé
de piedra. Menudas confianzas con el emérito. Quien después de su garbeo
gallego, en casa de unos amigos (Sanxenxo),
se dio otro salto –jolines, no seas mala leche– a Madrid para saludar a
su hijo Felipe. Doña Sofía tenía Covid. Inventado o no, a saber. Y este ( el
hijo) le recomendó que en la próxima ocasión procure no montar tanto espectáculo
mediático, es decir, le instó a la discreción. Con lo que le gusta un bureo al
susodicho. No anduvo muy descarriado el que lo sentó en el Realejo Alto
echándose un cortado. Vale, no le doy más chance.
¿Es rentable pagar un seguro de desesos [sic]? Así mismito,
que hoy no pienso inventarme nada. Hombre, yo diría que sí. Sobre todo para ir
adquiriendo cierto dominio ortográfico y no te mueras con la duda de si va con
s o con c. No es que la cosa tenga demasiada trascendencia a la hora de estirar
la pata, pero te deja cierto regusto amargo. Máxime cuando ni siquiera hace
falta tener el diccionario encima de la mesa como elemento de consulta. Me
confirma este hecho el que Internet se ha convertido en un arma valiosísima
para escribir… boberías. Como yo mismo, sin ir más lejos.
España es el país con más casos confirmados de viruela del
mono. No me extraña. Si somos unos ases en hacer el ídem. Te lo explico: cuando
inicié esta aventura bloguera –hace ya unos cuantos años– hacía el mono todos
los días. Luego lo pensé mejor y dejé los fines de semana para dedicarme a
otras cuestiones de cierta enjundia. Y ya con este de ahora, solo hago el mono
tres días a la semana. Ello me ha soslayado el contagio, que si no, a buen
seguro ya estaría todo llenito de ronchas. Háganme caso.
Y esta del final sí que me gustó. Mañana, día 28 de mayo, se
podrá degustar en Teror un señor bocadillo de unos 500 metros. 350 kilos de
chorizo (¿de dónde va a ser?) y 900 barras de pan (unos 1500 kilos) serán sus
ingredientes. A partir de las 10 de la mañana, y hasta fin de existencias, todo
aquel que se sienta tentado por la novelería (o las ganas de comer), se podrá
acercar por aquella Villa Mariana y ponerse en cola, sin botarse, que habrá una
persona vigilando la cola y avisando para que hagan los cachos más grandes o
pequeños en función de los que esperan. A fin de salvar a los asistentes antes
de que queden enyugados (atragantados), habrá, asimismo, una buena dosis de la
bebida típica: Clipper (de fresa, me imagino). Y se ruega encarecidamente a
todo aquel que piense luego ir a visitar a la Virgen del Pino, que evite
eructos, flatulencias y demás vapores en la basílica, no sea que se convierta
un acto festivo en otra guarrería más, igual o semejante a la relatada en
nuestro post del pasado miércoles. Sí, el cantar está permitido siempre y
cuando se guarde la debida compostura y no se alcance el máximo de los
decibelios estipulados en la pertinente ordenanza municipal. Que hay alguno que
tararea que es un disgusto. Y el que no pueda ir, que se venga pa´l Realejo.
Quedan actos festivos: festival de las islas, romería, carreras de caballos…
¿En el hipódromo? Bien te gusta. ¿No viste al que está en funciones en Icod el
Alto? Sí, se fue, con acompañantes, a un hotel burbuja (camping glamuroso) y se
echó una cabezadita bajo las estrellas con la intención de localizar a Manolo,
pero en la estación espacial parece que no está.
El lunes es fiesta en Canarias. Dicen que va a llover. Lo mismo descanso. Ya se verá.

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