Hay un victoriero de pro que está en todo. Y para todo. Lo
mismo organiza el tenderete, que agarra el timple o que tiene la cámara
dispuesta para inmortalizar las fotos de rigor. Y no conforme con el ímprobo
trabajo de los previos, abre el turno de intervenciones a los postres. Manolo,
pues, para un roto y para un descosido.
Por si fuera poco, recorrió nuestro hombre todas las bodegas
del entorno y consiguió un surtido elenco de botellas de buenos vinos. Te juro
que en el sorteo, realizado a las tantas de la tarde, no me tocó ni el
reintegro. Pero salimos muy satisfechos del encuentro. Tanto que ya estamos
pensando no esperar otro año, sino que en noviembre lo mismo repetimos.
No dejé pasar la ocasión para convencer a Humberto y a Rafa
Yanes, Diputado del Común, para que en el próximo mes de octubre se dieran un
salto a La Dehesa portuense y colaboraran con sus palabras en la celebración
del centenario de la Sociedad Valle de Taoro. Solo me resta llamar al ausente
Fernando Estévez para que, asimismo, ponga el aderezo de unas perras de música
con Los Huaracheros. Y vamos con las espinelas:
A la espinela echo mano / sin que a cantarla me atreva, / la
tarea no conlleva / el desgate del fulano. / Tampoco el seso devano / para
expresar con orgullo, / que aún perdura el embullo / de una enorme promoción, /
que cumplió con su función / sin armar mucho barullo.
Amigos, aquí seguimos, / tras medio siglo danzando; / a los
virus esquivando, / aunque agobiados nos vimos. / Las mermas que padecimos, /
van quedando relegadas / y se vislumbran jornadas / de más claros horizontes; /
así que vendrán remontes / con hazañas renombradas.
No es cuestión de acobardarse, / ni de excusas ir buscando,
/ porque estamos progresando / y a punto de graduarse. / Es conveniente
asomarse / al futuro con tesón, / para tener la ocasión / de vivir el
centenario, / aunque fuese necesario / el apoyo de un bastón.
No nos falte el optimismo, / tiempo habrá para la queja, /
que la edad lleve pareja / mil dosis de vitalismo. / Que no cunda el nerviosismo
/ por una arruga de más, / pues doctorándote estás / en el Grado de
Experiencia, / lo que a la postre evidencia / mucha entereza, quizás.
No obstante, adecuado entiendo, / en este grato momento, /
elevar mi voz al viento / para a todos ir diciendo: / También está sonriendo, /
desde un lejano lugar, / aquel que debió bajar / de la guagua lagunera, / al
que ahora, en nueva esfera, / debemos también honrar.
La octava décima arranco / con ímpetu renovado, / se va
cumpliendo el mandado / y en un rato me apalanco. / Mas si debo serte franco, /
el proceso va fluyendo, / porque en el fondo voy viendo / que ha imperado el
buen rollito / en este nuestro equipito / del que me encuentro escribiendo.
Comamos y disfrutemos / cultivando la amistad, / que es seña
de identidad / adonde quiera que estemos. / Si acompasamos los remos, / más
fácil la singladura, / pues navegar con holgura / en las mareas vitales, / nos
mantendrá bien joviales, / con garbo, con donosura.
Perdonad la poquedad, / pues el grupo no merece / este vate
que adolece / de excesiva cortedad. / Es normal que ya a mi edad, / este
viejito canario / no se gane ni el salario / con rimas de poca monta; / empero
ya el verso afronta / del sesenta aniversario.
Y como una exalumna me dijo al entrar esa tarde en Los
Garrafones que nos veía muy bien (observando a tanto viejito reunido),
preparados y listos para la siguiente. Sean felices, compañeros.




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