miércoles, 22 de junio de 2022

Ni idea

Tras llevar el coche al taller (La Azadilla) en la mañana del pasado lunes, seguí caminando hasta El Lance pues tenía que saludar a un amigo (ver foto). Por el peatonal habilitado desde hace varios años –buena falta tiene ya de una revisión completa, porque a las planchas metálicas les saltan los puntos de soldadura, amén de que la vegetación necesita una poda de vez en cuando– iba pensando en el posible tema a tratar para este miércoles en que tú, gentilmente, me lees. Caía una ligerísima sorimba, mas ello no imposibilitó el tranquilo y agradable paseo. Después de charlar unos minutos con Bentor, y en vista de que por la mar océana avanzaban tímidas columnas del líquido elemento, media vuelta y camino de regreso. Unos lindos semáforos regulaban el tráfico porque se acometen obras de mantenimiento en el talud. Como aún no habían descubierto por dónde el fotingo perdía aceite, no tuve más remedio que seguir para casa.

Y aquí estoy, delante del ordenador y qué quieres que te cuente: ni idea. ¿Derrota del Tenerife? Sabes que de fútbol, más bien poco. Y si escribo que ya lo veía venir, tras demasiados fracasos en el Heliodoro, me tacharás de cualquier cosa y con razón. Solo aguanté la primera parte. Y cuando veía a los defensas quitándose la pelota de encima al patadón (seguro que no existe el palabro) limpio, me acordé de mis años mozos cuando jugábamos como aficionados y los zagueros (Chencho y Quino) chutaban pa´lante con todas sus ganas y a correr detrás del balón. Mi teoría es la siguiente, que vengo proclamando desde hace décadas: con jugadores foráneos, única y exclusivamente, no vamos a ningún sitio. Jamás sentirán los colores como un oriundo y de los que pisaron el césped este pasado domingo, ni uno daba la talla para jugar en primera. Es decir que si subían, se quedaban sin trabajo. Opinión tan válida como la tuya, ¿o no?

¿Las elecciones andaluzas? Jugar a politólogo, qué ilusión. Sí, obtuve una conclusión: encuestas y sondeos no chirriaron apenas. Consecuencia: si algunos líderes políticos se volcaron en la campaña y los resultados no acompañaron (sumen Madrid y Castilla y León), busquen recambios porque pintan bastos. Extrapolar no es conveniente, pero pongan barbas a remojar. Y si la abstención es notoria, causas deberán existir. Las justificaciones a posteriori encajan en lo de “a conejo ido, palos a la madriguera”.

Y me dio por ir al diccionario a buscar cita: 1. f. Señalamiento, asignación de día, hora y lugar para verse y hablarse dos o más personas. La enfermera me ha dado cita para mañana. 2. f. Reunión o encuentro entre dos o más personas, previamente acordado. Trabajaron mucho en su primera cita. Como estamos cansados de que las excepciones se conviertan en regla –la pandemia ha valido de excusa para perpetuar malas costumbres– me da que lo de cita previa constituye un pleonasmo (empleo en la oración de uno o más vocablos innecesarios para que tenga sentido completo o exceso o redundancia de palabras) de campeonato. Sí, la cita siempre es previa. Pero pienso que vino para quedarse. Y la atención personal pasó a mejor vida. Vuelva usted mañana, que retratara Larra. ¿Por teléfono? Todas nuestras operadoras se hallan ocupadas…

Ya está. Escribiré del ceda el paso que le pintaron a los que salen de San Juan en dirección a Icod. Qué ganas de complicarse la vida. ¿Estaba previsto así o los de la brocha habían estado de verbena la noche anterior? Como si no tuvieran bastante entretenimiento los vecinos del pueblo colindante con la salida de La Rambla, ahora le arman un desaguisado en el otro extremo. ¡Ah!, que lo van a rectificar. Pues que algún político pague de su bolsillo el doble desembolso de pintura

Los dineros públicos no duelen. Parece. En Lanzarote –otro ejemplo– se han dilapidado un millón de euros en un proyecto (frustrado) de guagua sin chófer para el Parque Nacional de Timanfaya y si crees que alguien va a abrir la boca para asumir cualquier tipo de responsabilidad, espera sentado, que de pie te cansas. Concluye el estudio que aquella carretera es muy estrecha y peligrosa para inventos de tal guisa. Y para tal nimiedad, que hasta un bobo como yo se había percatado, se gastaron ese pastón. Manda aquello y lo otro.

Aquí sigo delante de la pantalla y con la hoja en blanco. Creo que lo voy a  dejar para el viernes. Deja ver si mientras tanto los oportunistas (lo mismo es que no saben leer) del PRUG (PNT)… Lo dicho: ni idea.

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