viernes, 8 de julio de 2022

Qué listos son

Hay que rendirse ante la evidencia. Porque al comprobar la imposibilidad de dar cumplimiento a su programa electoral (tres hipódromos, dos piscinas, un auditorio –no, el Cine Viera se habilitará para las reuniones de los puestos de confianza–, varios museos en las casonas en ruinas, vía de circunvalación con cuatro accesos directos a la autopista, incremento significativo de la plantilla policial, nuevo coche para el alcalde y otro para el jefe de seguridad –este último con sirena incorporada– y otros detalles que se me escapan), han cogido los de las otras formaciones políticas que concurrieron a las anteriores elecciones (mayo de 2019) y continuado con el vulgar copia y pega que han venido haciendo en el municipio desde 2011. Bueno, con el añadido del periodo 2003-2007, que ya lo hacían en Urbanismo y Hacienda con Ledesma y Domínguez.

No contento con superar, y con creces, los maratones fotográficos de Manolo, nos llega Adolfo y todavía no se ha sentado, sino cuando fue a visitar a Linares en La Villa. Dicen que van a coordinarse. Pues les doy ideas: cementerio comarcal con crematorio, recogida de residuos sólidos, abasto de agua a domicilio, seguridad ciudadana (Guardia Civil, Policía Nacional, Bomberos, Servicios del Voluntariado…) un recinto ferial con auditorio… y transcurridos dos años de su implantación, consulta popular para decidir la creación de un solo municipio: Valle de Taoro.

A lo que iba. Qué listos son (creen ellos), pero qué dados al plagio, amén de rateros (comprobamos nosotros). Raro es la sesión plenaria en la que no rechacen propuestas ajenas. Siempre con idénticos argumentos: o estamos en ello, o no procede o mutis por el foro (y por el forro). Indefectiblemente, pasados unos meses –tiempo prudencial– surge la magia popular y se inicia un periplo fotográfico por el pueblo, en el que se ven plasmadas –oh, casualidades del destino– aquellas ideas ajenas –qué digo, osado de mí, propias, muy suyas– muchas de ellas llevadas a cabo por ‘cuatro perras’. Pero a menor importe, más número de concejales en la instantánea.

Tocó ahora, en este último año de mandato, el consabido piche y adecuación de solares privados para reconvertirlos en flamantes –aunque de juguete– párquines públicos. Ahí pueden ver ustedes retratados al señor alcalde con la concejala de los vados. A la que debo entregarle un plano acotado del estado final de la acera… y un churro. Que vaya la solicitud al carajo. Si no hubiese tanto enchufado, quizás se podría contratar un técnico (aparejador, verbigracia) para que viniera personalmente a ver cómo está la susodicha –al menos en idénticas condiciones a la de los felices vecinos de mi calle que ya tienen la placa– sacarle una foto –que tanto les gusta– y licencia al canto. O denegación, si no procediese por incordio. Porque si yo soy el que debe encargar a profesional competente para que me signe las cuatro rayas pertinentes y le sumo el valor de la placa más la consabida derrama anual, jolines, ni que yo fuera un edil liberado. Soy un simple pensionista y no un cargo público privilegiado.

Tenemos un enorme listado de posibles ubicaciones para estos estacionamientos improvisados. Tantos que cuando se llenen de coches, el atasco en Los Barros o Los Cuartos no va a ser ni normal cuando todos salgan del pueblo (como Manolo) para ir de compras al Polígono de San Jerónimo. Y otra cuestión: es vergonzoso que aún se ejecuten obras para que muchos vecinos se conecten a la red de saneamiento. Lo que demuestra cuáles son las prioridades en este municipio, donde se adolece de equipos de gobierno incapaces de llevar a cabo planificaciones de ningún tipo. Se improvisa, se acometen acciones que den rentabilidad electoral, pero la visión de futuro brilla por su ausencia.

Es tal el hastío y cansancio de la población por las derivas políticas en este país, que ahí tienen a Feijóo, a quien todas las encuestas elevan a los altares con el único mérito reconocido de esperar sentado a comprobar cómo se navajea el resto.  Debido a que determinados elementos –más de izquierda que nadie– se arrogan tres méritos indubitables: haberse fagocitado, hacer tambalear al centenario del otro Pablo y cargar de laureles al que no ha movido una paja. Mientras, al gallego ni le salpican casos de corrupción o componendas de dudoso proceder. Y aunque las iniciativas encaminadas a las mejoras sociales hayan marcado la agenda gubernamental…

Empecé en el pueblo y mira hasta donde llegué. Viva el vino.

1 comentario:

  1. Veo complicado lo de valle de Taoro, pero bueno... los retos son los retos. El texto responde a los mejores tiempos del vecino inquieto y sensible que no se conforma.

    ResponderEliminar