viernes, 15 de julio de 2022

Resumen semanal

Medio mes de julio que finiquita y aquí seguimos trabajando. Cuando formaba parte del gremio activo de esta nacionalidad atlántica, descansaba este mes y el siguiente. Era un privilegiado. Ahora, incluido en las lista de los pasivos, ni eso. Llevo un ajetreo tal entre pecho y espalda –increíble, pero cierto– que lo mismo me lío la manta a la cabeza y me presento como candidato por aquella formación política que tenga a bien acogerme en su seno –o coseno, me da lo mismo– para descansar un fisco.

¿En qué me baso para tal afirmación? En los festejos que se celebran en mi pueblo y en el vecino Puerto. A estas alturas de ver la tele y alongarme a las redes sociales, siento enormes deseos de embarcarme en la aventura. Y ya que de subidas a bordo hablamos (o escribimos), manifiesto mi total desconcierto en las pesquisas acerca de si fue Carmen la Virgen (Telmo ─San─ siempre queda en un segundo plano) la protagonista del multitudinario evento o dejó tal honor a la merced de un sinfín de cargos públicos que lucieron palmito a tutiplén. Qué despliegue de poses. Cuánto pase de modelos. Presumiendo, incluso, de haber acabado en la madrugada del día siguiente. Esplendorosos derroches por mor de ¿novelería o devoción? Devoción, se me responderá. Como aquel que cuestionado sobre si su mujer se había casado con él por amor o interés, no dudó ni un instante en confesar que por amor, porque interés no le veía mucho.

¿Del debate? ¿Qué debate? Debatir es discutir un tema con opiniones diferentes. Y al Congreso acude cada cual con su manual de instrucciones (ETA o la cruz más grande del mundo) y no se aparta del guion ni aunque lo llamen hijo de Putin. Son burros con orejeras. Es por eso que yo no pretendo volar tan alto. Con una concejalía me doy por satisfecho.

Ayuso destapa las carencias de Sánchez en materia económica, leo en cierto medio. Repaso toda la información, de arriba hasta abajo y desde un lado hasta el otro, y ni un mísero dato que pueda avalar tal tesis. Es más, de economía, nada de nada. Solo opiniones. Como esta: Los únicos poderosos con puros son todos los amigos que tiene este Gobierno en otras latitudes. Quítense los Smith, Malthus, Keynes o el mismísimo Marx ante portentos de ese calibre.

Interesantes parecían las conferencias que con motivo de las Fiestas de julio se celebraron en la Sociedad Casino Realejos. A las que no asistí por un simple motivo: dormir con la conciencia tranquila. Hace tiempo se vetó la presencia en la Casa Municipal de la Cultura a la prologuista del segundo libro de un buen amigo. Se esgrimió por parte de la concejala de ¿cultura o falta de educación? (tan cobarde que se escudó en una funcionaria para dar la noticia) que si ella acudía, nadie del equipo de gobierno ─Partido Popular─ iba a estar en la presentación de dicha publicación. Pues ahora, como contrapartida, como ella (la concejala de marras) era la encargada de dar paso a los conferenciantes, me quedé en casa leyendo.

Como Poli y Manolo están en la campaña de promoción, dejan a doña Australia en el Parlamento para que pregunte a Ángel Víctor (a este no le pongo el don porque tengo más confianza). Y el presidente le manda unos repasos –porque ella (esta otra) es muy olvidadiza– que la deja haciendo gestos y muecas en su escaño, que es todo un poema (no del mar) cuando una cámara la enfoca. Este pasado miércoles no salió muy bien parada y se llevó a Las Palmas mucha tarea para recuperar(se).

Y unos breves para finalizar:

Alguien –deberá existir constancia en el ayuntamiento– ha convertido cierta calle del Polígono La Gañanía en una venta al aire libre de vehículos BMW.

Las calles del Polígono de San Jerónimo… ¿Lo son o meras barranqueras para destrozar suspensiones? Y de tratarse de ciclistas, otros atributos que acaban, asimismo en ones.

Bien podría pasarse la policía municipal (y si no hay agentes suficientes, que lo haga Marrón) por la Calle La Araucaria, en La Montaña, para que observe cómo se aparca, con total impunidad, sobre los pasos de peatones. Y a los que caminamos, que les den… un cortado en la dulcería de la esquina.

¿Nadie ha visto la cantidad de porquería que existe en el solar anexo al Lidl del barranco de Tafuriaste? ¿O en la acera cercana a Leroy Merlin? ¿Ni las aguas negras permanentes en el otro barranquillo, justo al lado de Hiperdino y Toyota? ¿Y las rotondas que regaló –eso dijo en un acto público– Ambrosio Jiménez, uno de los condenados por la ampliación de El Trompo?

¿No se imparten cursillos de cómo tratar la eliminación del rabo de gato a los operarios de las desbrozadoras? Lo propagan que es un disgusto.

¿La playa de Los Roques (y el sendero que la bordea) se encuentra en Los Realejos o el término municipal comienza en El Guindaste y acaba en El Terrero? ¿O le decimos a Peyo que vuelva a sus orígenes y se venga al barrio?

Con tanto piche de última hora –o año preelectoral– ¿nos van a tener hasta mayo próximo dando vueltas como trompos?

Sigue tú, porque yo ya me cansé.

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