Desde el insulto sin recato a todo cargo público
–preferentemente con responsabilidades de gobierno– con epítetos de grueso
calibre (ineptos, borregos, ignorantes, cabrones…, solo transcribo los más
suaves) hasta el ataque despiadado contra los técnicos medioambientales que se
las ven y se las desean en su lucha contra los elementos de la naturaleza
desatados. Desde peticiones absurdas –sin base alguna ni fundamento teórico o
práctico que lo sustente– de hidroaviones para desplegarlos en una orografía
tan complicada que sus descargas son de dudosa efectividad (no es este
ignorante quien sostiene tal aseveración), hasta lecciones magistrales de cómo
dejar los montes más lisitos que el culo de un niño y más limpios que los
jardines de orquídeas del Sitio Litre.
Solución factible y barata: Que los portentos, que
despliegan amplísimos conocimientos a través de las redes sociales, sean
quienes tomen el mando y…”base de hidroaviones ya”, “multiplicar por diez, o
más, el despliegue de medios”, “para qué tanta gente en el puesto de mando
tomando güisqui y comiendo jamón”… Chist, chis o chitón.
Las causas no se encuentran en los montes. Que son los que
sufren las consecuencias de la bomba incendiaria que se pertrecha en terrenos
de cultivo abandonados a su suerte e invadidos por malezas de todo tipo.
Zarzales y helechos campan a sus anchas. Pólvora, en suma. Dejen a la pinocha
tranquila (yo pude ir a sacar con la guía municipal pertinente) porque la madre
naturaleza es sabia y sabe cumplir su función en el ciclo vital…
Reitero, como no estoy nada seguro, mejor me callo. Antes
dueño de mis silencios que prisionero de mis palabras. Que sigan hablando, o
escribiendo, los primores feisbucianos.
Cuánto talento desperdiciado. Y lo que comenzó como loable proyecto por parte
de algunos medios de comunicación –plausible iniciativa– degenera en más de lo
mismo: expertas y peritas damas que pontifican con una suficiencia digna de… dilo
tú que a mí me da mucha vergüenza, o un presunto fotoperiodista que alardea de
colarse en zona prohibida para jactarse de haberse duchado con el agua arrojada
por un helicóptero.
Sin palabras. ¡Ah!, de los cargos públicos (incluso de los que gobiernan y hacen oposición al mismo tiempo)... otro día.

No hay comentarios:
Publicar un comentario