─¿Qué
Pablo?
─Tú mismo,
¿quién si no? Soy Alberto… [es más tonto
de lo que yo pensaba].
─¿Alberto?
¿Alberto? No caigo.
─[No caigo, no caigo, no caigo: tócame o
carallo] Tu jefe, coño [Éche o que
hai], Alberto Núñez Feijóo.
─Jolines,
haberlo dicho. El que me defenestró con Isa, Isa, vente a misa. ¿Qué interés se
le sigue, señoría?
─Vamos al grano…
─¿Ucraniano?
─Ay, que me salió
gracioso el de los másteres.
─Agua pasada no
mueve molinos.
─Antes del
encontronazo con Isabel, ¿se firmó algún papel –dicen los periódicos que fue
Teodoro─ cuando estabas al frente del Partido con el ministro Félix para
renovar el CGPJ?
─¿El cegepejota?
¿Y eso? No estoy al tanto de los asuntos que se tenía entre manos el mejor
lanzador de pipas del mundo. De haber ocurrido semejante conjetura, debió ser
por la época en que yo me examinaba en la URJC. [Toma ya, me vas a venir con siglas a mí].
─Es que en el
traspaso de poderes…
─¿Poderes?
¡Buitres, charranes, gaviotas! ¿Con vaciles aún?
─No te sulfures.
Tranquilito, que no es saludable el reabrir heridas. Deja que cicatricen. ¿Tú te
sigues dando Betadine?
─[Me cago en todos los familiares directos del
moderado este. Pues no me está jodiendo todavía más. Que no sabe uno a qué
atenerse con gallegos hasta en la sopa]. ¿Qué decías de traspasos? [Si hubiese vendido Génova o no tirar a la
basura el martillo de los discos duros…].
─No recuerdo que
aquella tarde me hayas dejado más documentos que una servilleta con la
alineación del Real Madrid y un plano para llegar a la puerta de atrás.
─Lo importante es
lo importante. Todo lo demás, lo secundario, la menudencia, fue asunto de mi
tocayo Montesinos. ¿Tú hablaste de ello con Esteban?
─”Eu teño as
miñas dúbidas”. Uy, perdona, chiquitín, pero me puede la morriña.
─Mira, puntal; me
da que te la vas a pegar. Como yo, sin ir más lejos. Llegaste en plan salvador
de la patria, pero las mentiras tienen las patas muy cortas.
─¿Me estás
acusando de…?
─No, afirmo.
Claro que sabías lo del trato.
─¿No es un truco?
─Sé original: “Trick
or treat”. Con mi sudor, que nadie me ha regalado nunca nada.
─Ya, ya…
─Yaya, no, Cuca.
¿O no te contó lo del acuerdo?
─¿Cuca? ¿Qué
Cuca? ¿”Pero de que cona falas”? Oye, oye… Y me colgó el muy… “fillo de…,
trampulleiro”.
Pues sí, es “repunantiño” el gallego, reflexiona Casado
para sus interiores íntimos de adentro, tras desconectar el móvil. Hablaré con
la Ayuso, muy a mi pesar, para que le dé una buena “arroiada”. Que rescate a
Carromero. Moderado, dice. “Trapalleiro, mellor”… “Merda, falando en galego”.
Me puede la intimidad de Josemari.
Y así nos va.
Viva el vino.

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