Si se tratara, única y exclusivamente, de emitir opiniones
(derecho constitucional incuestionable), habría que felicitarse por la cordura
de los planteamientos. Porque todas son respetables. Lo malo son los prontos,
los arranques en caliente que se traducen no ya en salidas de tono, sino, a
peor la mejoría, en verdaderos insultos. Hecho que no tiene cabida bajo ningún
concepto.
En este particular asunto de la salida a la autovía por el Camino
de El Patronato solo atisbo parches a una casuística que debe ser tomada en
consideración en el contexto adecuado. Cualquier solución que se arbitre es
mero remiendo a un particular que ya debió estar debidamente previsto en el
Plan General de Ordenación Urbana. Documento que este grupo de gobierno
municipal viene incluyendo en los sucesivos programas electorales, junto a
otros hitos que el paso de los años ha venido a confirmar como auténticos
pufos.
Cuando no se proyecta qué desarrollo urbanístico demanda la
villa realejera para las próximas décadas, sino se vive al día, a salto de
mata, a verlas venir y a lo que caiga, ocurren casos y cosas como la que ahora
nos concita. Y como el Director Insular de Carreteras, Tomás Félix García Pérez,
es tan realejero como tú y yo, le colgamos el sambenito de que debe ejecutar a
pie juntillas cuanto se le requiera desde el consistorio de la Avenida de
Canarias. De lo contrario, queda expuesto a los vituperios y calumnias de rigor.
Y si no me creen –están legitimados para ello– acudan a Facebook (mero ejemplo)
para que comprueben cómo se las gastan los osados reporteros, amén de duchos
técnicos en trazar rayas y pintar con brocha gorda. Se saca a relucir, en el
colmo de los despropósitos, hasta pasajes de la vida personal, cuando no
humillaciones por determinados aspectos de la condición física de los
agraviados.
Si tan seguros están los sabiondos de mi pueblo de que por
parte de los responsables del Cabildo se está cometiendo una resolución
injusta, tardando están en acudir a los tribunales porque tal hecho (prevaricación)
está recogido como delito en el Código Penal.
Me da la impresión de que no somos conscientes de que
adoptar medidas provisionales solo son cataplasmas en un descosido de calado.
Urge que nuestros representantes, sin dejar pasar un minuto más, dejen fotos y
postureos y se pongan a la labor de diseñar un Realejos con visión ancha. Ya
está bien de seguir lanzando dardos envenenados que emponzoñan aún más la vida cotidiana.
A un cargo público debemos exigirle altura de miras. Hasta se me antoja que los
concejales de la oposición deben tomarse muy en serio estas dejaciones populares.
Qué menos podríamos reclamarles. Porque está en juego no ya nuestro futuro, sino
el de nuestros hijos, nietos y más ramas del árbol genealógico.
Cuando dentro de pocos meses se hallen en nuestro poder los
respectivos programas electorales para la cita de mayo de 2023, en vez de
dejarnos sorprender con cantos de sirena, miremos con lupa lo que se plasma en
un papel. Y exijamos responsabilidades con posterioridad.
La salida por El Patronato es una muestra más del abandono y
la desidia. No es de recibo –utilizo esta expresión que tanto gusta a los
políticos– que un área fundamental en el organigrama como el urbanismo sea
moneda de cambio en el reparto de competencias cada cuatro años. Si creen que
con ello están demostrando a los ciudadanos que se hallan debidamente
cualificados, ignorancia crasa. Todo lo contrario. Manifiestan una ineptitud
colosal. Y un atrevimiento que raya la osadía.
Pero nada, estimados convecinos, no presten el más mínimo
caso a este ignorante redomado. Sigan ustedes abducidos por cantos de sirena.
Aplaudan cada sesión fotográfica y pinchen en los iconos del bien quedar.
Guíense por modas, emociones y simpatías. Óbviense la eficacia, la iniciativa,
la gestión, la solvencia, las capacidades (hoy te he copiado, Salvador García, estimado
maestro y amigo). Luego, pasado un periodo prudencial, volveremos a la carga
con otras salidas de El Patronato. Y a muerte contra las perversas
instituciones insulares o regionales. Eleven a los altares la torpeza y la impericia.
Vende la confrontación.
Dado que un concejal ha conseguido trabajo –noticia de
alcance– y era el no va más de la eficacia, o un par de docenas para sustituirlo
(están en ello), o que se compre Tomás Félix una buena coraza porque le van a
disparar más flechas que a San Sebastián.
Disfruten de lo votado. Lo malo es que los efectos colaterales
me han dejado con estos pelos.

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