martes, 13 de septiembre de 2022

El remiendo de El Patronato

Madre mía, cómo anda el patio. Ya no queda trasto que tirarse a la cabeza. Los disparos cruzados hacen tanto ruido como los fuegos de artificio, que en mi pueblo, como es bien sabido, proliferan. Y dado que surgen, como hongos, peritos a tutiplén en las redes sociales, bien harían los cargos públicos en dar un paso al lado y dejar el asunto en manos de tan ilustres seseras.

Si se tratara, única y exclusivamente, de emitir opiniones (derecho constitucional incuestionable), habría que felicitarse por la cordura de los planteamientos. Porque todas son respetables. Lo malo son los prontos, los arranques en caliente que se traducen no ya en salidas de tono, sino, a peor la mejoría, en verdaderos insultos. Hecho que no tiene cabida bajo ningún concepto.

En este particular asunto de la salida a la autovía por el Camino de El Patronato solo atisbo parches a una casuística que debe ser tomada en consideración en el contexto adecuado. Cualquier solución que se arbitre es mero remiendo a un particular que ya debió estar debidamente previsto en el Plan General de Ordenación Urbana. Documento que este grupo de gobierno municipal viene incluyendo en los sucesivos programas electorales, junto a otros hitos que el paso de los años ha venido a confirmar como auténticos pufos.

Cuando no se proyecta qué desarrollo urbanístico demanda la villa realejera para las próximas décadas, sino se vive al día, a salto de mata, a verlas venir y a lo que caiga, ocurren casos y cosas como la que ahora nos concita. Y como el Director Insular de Carreteras, Tomás Félix García Pérez, es tan realejero como tú y yo, le colgamos el sambenito de que debe ejecutar a pie juntillas cuanto se le requiera desde el consistorio de la Avenida de Canarias. De lo contrario, queda expuesto a los vituperios y calumnias de rigor. Y si no me creen –están legitimados para ello– acudan a Facebook (mero ejemplo) para que comprueben cómo se las gastan los osados reporteros, amén de duchos técnicos en trazar rayas y pintar con brocha gorda. Se saca a relucir, en el colmo de los despropósitos, hasta pasajes de la vida personal, cuando no humillaciones por determinados aspectos de la condición física de los agraviados.

Si tan seguros están los sabiondos de mi pueblo de que por parte de los responsables del Cabildo se está cometiendo una resolución injusta, tardando están en acudir a los tribunales porque tal hecho (prevaricación) está recogido como delito en el Código Penal.

Me da la impresión de que no somos conscientes de que adoptar medidas provisionales solo son cataplasmas en un descosido de calado. Urge que nuestros representantes, sin dejar pasar un minuto más, dejen fotos y postureos y se pongan a la labor de diseñar un Realejos con visión ancha. Ya está bien de seguir lanzando dardos envenenados que emponzoñan aún más la vida cotidiana. A un cargo público debemos exigirle altura de miras. Hasta se me antoja que los concejales de la oposición deben tomarse muy en serio estas dejaciones populares. Qué menos podríamos reclamarles. Porque está en juego no ya nuestro futuro, sino el de nuestros hijos, nietos y más ramas del árbol genealógico.

Cuando dentro de pocos meses se hallen en nuestro poder los respectivos programas electorales para la cita de mayo de 2023, en vez de dejarnos sorprender con cantos de sirena, miremos con lupa lo que se plasma en un papel. Y exijamos responsabilidades con posterioridad.

La salida por El Patronato es una muestra más del abandono y la desidia. No es de recibo –utilizo esta expresión que tanto gusta a los políticos– que un área fundamental en el organigrama como el urbanismo sea moneda de cambio en el reparto de competencias cada cuatro años. Si creen que con ello están demostrando a los ciudadanos que se hallan debidamente cualificados, ignorancia crasa. Todo lo contrario. Manifiestan una ineptitud colosal. Y un atrevimiento que raya la osadía.

Pero nada, estimados convecinos, no presten el más mínimo caso a este ignorante redomado. Sigan ustedes abducidos por cantos de sirena. Aplaudan cada sesión fotográfica y pinchen en los iconos del bien quedar. Guíense por modas, emociones y simpatías. Óbviense la eficacia, la iniciativa, la gestión, la solvencia, las capacidades (hoy te he copiado, Salvador García, estimado maestro y amigo). Luego, pasado un periodo prudencial, volveremos a la carga con otras salidas de El Patronato. Y a muerte contra las perversas instituciones insulares o regionales. Eleven a los altares la torpeza y la impericia. Vende la confrontación.

Dado que un concejal ha conseguido trabajo –noticia de alcance– y era el no va más de la eficacia, o un par de docenas para sustituirlo (están en ello), o que se compre Tomás Félix una buena coraza porque le van a disparar más flechas que a San Sebastián.

Disfruten de lo votado. Lo malo es que los efectos colaterales me han dejado con estos pelos.

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