Tres mandatos (doce años) puede ser período suficiente para
que un equipo de gobierno estudie qué quiere para nuestro territorio. Y si el
señor Domínguez no se hubiese entretenido en jugar a salvapatrias –siempre
encontró defectos en administraciones de superior rango, pero fue incapaz de
mirarse el ombligo siquiera unos minutos– quizás no estuviésemos en la
actualidad tirándonos los trastos por el cierre de la salida de El Patronato. Que
es solo la punta del iceberg de un pasotismo que raya la negligencia. O
colapsando de manera permanente el tramo de Los Barros. Hecho que ya era moneda
corriente antes de las obras en Los Cuartos, ni que decir tiene el panorama que
se nos presenta en estos momentos.
Si en lugar de estar persistentemente en sesiones
fotográficas –ya dan de cara– para sacar a la luz proyectos e ideas –que de
repetidas cansan hasta decir basta– se dedicaran a proyectar un municipio que
dé respuesta a las demandas ciudadanas para las próximas décadas, quizás no se
tendría que recurrir a reavivar piscinas, hipódromos o restauraciones de los
bienes patrimoniales realejeros. Solo los correveidiles babosos –aquellos que
parasitan por lo que caiga– aplauden con las orejas estos abandonos incomprensibles.
Son los escarabajos peloteros (scarabaeus
laticollis) –perdónenme los pobres animalitos por la odiosa comparación–
que se lanzan a las redes sociales y ponen en evidencia a todo un colectivo
porque llega, parece ser, el no va más de cierta profesión, aunque en tal faceta
lleve la friolera de cero segundos desempeñando la sacrosanta misión. Oh, fíjate
tú que sin empezar el pimpollo, ya sobran los demás. ¿Que no lo entendiste?
Pues yo me encuentro más relajado, y si me invitas a un cortado…
Tras el litigio habido en el tristemente famoso muro de La
Montaña –nos quedamos sin acera y sin una rotonda que regulara el tráfico en la
entrada a la carretera de La Luz y, de paso, en el enlace con Los Afligidos–
tendremos otro en El Patronato. Al final, se decante el fiel de la balanza
hacia uno u otro lado, vendrá a ser la solución un nuevo remiendo. Porque el
embudo (tapón, caos o como demonios quieras llamarlo) de la siguiente rotonda
(en el Alteza) seguirá presente en el calvario.
Tengo constancia de que hubo, asimismo, ofrecimiento desde
el Cabildo Insular para la apertura de una vía que comunicara directamente el
Polígono Industrial de La Gañanía con la autovía por la zona de La Higuerita,
con lo que se evitaría el penoso tránsito por Los Cuartos. ¿Se ha movido el
gobierno realejero para que tal desahogo se convirtiese en una realidad? Lo ignoro,
pero la testaruda realidad le hace a uno pensar que no. Únanle el que los
concejales son tan versátiles (lo de la pericia, valía, aptitud o idoneidad
pasa a un segundo plano) que lo mismo en un mandato se hallan al frente de
Hacienda, como al siguiente en Urbanismo, y al tercero en Fiestas. O si no
hagan un repaso a los que empezaron con Manolo en 2011 y saquen conclusiones.
Porque en el pueblo estamos necesitados, de una vez por todas, de profundos
exámenes y dejarnos de machangadas con postureos y falsedades. Incluyo, por
supuesto, a los de yo voto por la persona. Y si es de buen ver, añado, a tomar
aire fresco las capacidades para asumir responsabilidades de gran enjundia. De
pruebas previas para demostrar competencias y habilidades… después hablamos.
Prima, en suma, la confrontación. Los réditos electorales se
estudian en función de variables que no guardan relación directa con las
mejoras de la ciudadanía. Primero lo mío y luego se verá. Como, además, la
semilla sembrada ha surtido efecto y ha germinado en la escasa sustancia gris
de adláteres y advenedizos, que pierden las partes pudendas a cambio de las
migajas de rigor, ¿para qué más adormidera?
Cuando es la improvisación la guía del gobierno de un
municipio, cuando la planificación brilla por su ausencia y se cuenta,
asimismo, con la aquiescencia de un elevado número de palmeros (que no de La
Palma) de tres al cuarto, que no dudan en alongarse a cuanto artilugio se ponga
a su alcance para seguir haciendo… el ridículo (ellos no son capaces de captarlo
pues siempre circulan con la luz corta), el avance se antoja complicado. Y son
varios los que guardan a buen recaudo los programas electorales porque están
llenos de fotos bonitas. Su contenido (las promesas)… Jolines, mira que eres
pesado.
Aunque los sueños se me rompan en pedazos, resistiré.

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