martes, 4 de octubre de 2022

Seamos consecuentes

La fotografía corresponde al acto de presentación, en el Parlamento de Canarias, del proyecto de la Ley de Juventud, hecho que tuvo lugar el pasado 27 de septiembre (martes). En la misma posan Noemí Santana, consejera de Derechos Sociales, Igualdad, Diversidad y Juventud y Laura Fuentes, directora general de Juventud.

Como se observa, la directora general lleva una camiseta en la que se manifiesta que el Puertito de Adeje no se toca. Aclaro, por las suspicacias de rigor, que cada uno es libre de vestirse como mejor le venga en gana, con las prendas que estime conveniente y con los lemas que apetezcan. Oh, fíjate tú que yo tengo alguna camiseta con textos en inglés que ni sé lo que significan.

Nada nuevo bajo el sol con la actitud de la militante de Podemos. Quien, al igual que la inmensa mayoría de los dirigentes morados, con una mano te da la comida y con la otra te atiza por el cogote. Es un símil. Porque no saben si continúan en el papel que les definió en sus orígenes (oponerse a todo, exigir dimisiones a porrillo, elevar el listón de las incompatibilidades, ser más puros y castos que nadie y un amplísimo etcétera; que se les viró a las primeras de cambio cuando se vieron inmersos en corrientes favorables) o si forman parte de unos gobiernos que, con aciertos y errores, rigen los destinos de una ciudadanía confundida y extrañada con maneras de tal guisa.

Aquellos que en alguna ocasión hemos tenido la oportunidad de ocupar puestos de responsabilidad en las instituciones, somos conscientes de las servidumbres a pagar por tal hecho. Pero doña Laura quiere seguir estando en misa, pero no le hace ascos a un buen repique. Y como llevo leyendo sus reiteradas declaraciones de rechazo a la urbanización Cuna del Alma (lo del turismo lo dejamos para otro día), este ignorante redomado entiende que pone en duda los procedimientos habidos durante largos años para que la empresa haya podido dar comienzo a las obras. Porque en el trámite previo deberán estar implicados Ayuntamiento, Cabildo y el propio Gobierno de Canarias. Y si entiende que se han adoptado resoluciones injustas (prevaricación) tardando está en acudir a los tribunales. Sería lo correcto y no montar numeritos flor de un día. Que para acciones del bien quedar y demás parafernalias de postureos, empachados estamos los realejeros.

Se alude constantemente a la degradación del territorio y a la puesta en peligro de fauna y flora del lugar. Hecho que hasta ahora, parece, no ocurría con la proliferación de chabolas, palés, caravanas que se caen a pedazos, tiendas de campaña (por decir algo), chiringuitos de palmeras y palos… amén de una suciedad más que evidente. Y es que, de Perogrullo, a uno cuando le tira la tripa debe hacer sus necesidades en… Déjalo estar.

Si la gestión –que debió ser larga y minuciosa (¿alguien protestó, presentó alegaciones, se manifestó, elevó la voz, publicó imágenes, puso objeciones, se encadenó a una roca a proteger, pintó de rojo la puerta de la casa de Fraga, le echó de comer a los lagartos, hizo una caseta ad hoc para los escarabajos, regó las plantas autóctonas…?)– ha superado todos los filtros y condicionantes y ha recibido los parabienes oportunos (legales), ¿se soluciona ahora la situación colgando vídeos en las redes para que vislumbremos imágenes interesadas? Me imagino, de otra parte, que estas nuevas construcciones sí contemplarán red de saneamiento, depuradora, recogida de basuras…

Si yo fuera militante de Podemos, para ser coherente con los principios fundacionales, le aconsejaría a la directora general que renunciara desde ya a su cargo, que lleva aparejada una asignación anual de 63.466,92€, amén de las indemnizaciones por razón de servicio (viajes, dietas, etc.). Qué miedo le tengo a ese etcétera: expresión usada para sustituir el resto de una enumeración que no interesa expresar. Les puedo asegurar que si se hubiese tratado de un socialista (PSOE) el que estuviese con esa matraquilla (insistencia molesta en un tema), el recado no se lo habría mandado con nadie.

Si el asunto se queda en manifestaciones, con titulares más o menos rimbombantes, mientras permanecemos cobrando, y bien, del erario público, se podría deducir que todo se reduce a pura demagogia. Pero claro, ahora se me podrá achacar, por semejante atrevimiento, que el embaucador soy yo. Como si este humilde mortal –y jubilado, por más señas– tuviese algún interés especial en este afer. Pero es que ya está bien de dar palos a la madriguera cuando los conejos huyeron tiempo atrás. Y, por favor, no me recurran a la cantinela de que donan un mucho de su sueldo para esto o aquello, porque a los contribuyentes, que somos los que les pagamos, se nos importa bien poco el qué se hace después. Lo primordial es lo que sale de las arcas públicas. ¿No ponemos en solfa el montante económico que supone ese capítulo en el ayuntamiento realejero?

¡Ah!, si se me viene a manifestar (pacíficamente) cualquier amigo y lo hace en el salón de MI casa, lo mismo le digo que meterse en casas ajenas sin permiso... No sé. No quisiera verme en el pellejo.

¿Tú quieres ver cómo…? Espero que no, pero si es sí, ya se verá. Lo dicho, seamos consecuentes.

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