Diez espinelas son cien versos. Que vamos añadiendo a la colección. Se trata de un revoltillo, sin orden ni concierto. Debe haber (o tiene que estar, como le recriminaba la paisana al empleado de banca en cierta ocasión) unos dos millares sin publicar. Lo mismo me animo y…
Pedí un vado permanente / y debí dar marcha atrás, / porque
de bruces te das / con un palo aquí en la frente. / Nos solicita esta gente / un
no sé qué de la acera, / cuando existe la manera / de que ese gasto te evita: /
bastaría la visita / de un funcionario cualquiera.
Se fue Pablo Milanés / a cantar en nueva esfera, / do
ondeará su bandera / con idénticos clichés. / Pero allá donde tú estés / sigue
viva la esperanza / y romperás otra lanza / por Yolanda, por la gente, / pues
tú… ¡tú no estás ausente, / resiste en pie nuestra alianza!
No sé si “toda una vida”, / pero tiempo dedicamos / cuando
antaño nos citamos / a jugar una partida. / En nuestro recuerdo anida / aquella
labor silente, / la de ayudar a la gente / sin nada a cambio pedir, / bajo el
lema de servir / con pobre cuenta corriente.
Sigue atado a los papeles / este ¿líder? del pepé, / pues con Sánchez se le ve / sin
gallegos oropeles. / Se secaron los laureles / de quien llegó moderado / pero
que Ayuso ha cambiado / pues lo maneja a su antojo / y no creo que así, cojo, /
pueda llegar a algún lado.
Es la yenka de Feijóo / un mar de contradicciones, / lo
mismo hoy dice nones / y mañana… ¡qué sé yo! / El gallego que subió / un
peldaño en la escalera, / está mostrando flojera / en toda comparecencia, / quedándose
en evidencia / tanto dentro como fuera.
Algunos en el pepé
/ echan en falta a Casado / por el recambio pifiado, / especie de paripé. / A
qué atenerme no sé, / pero me da que Isabel / acabe pronto con él, / pues no
quiere estar dictando / lo que debe ir soltando / quien es jefe en un papel.
Sigue jodiendo Manolo / con el municipalismo, / cuando de
ejemplo ni él mismo / nos sirvió nuestro pocholo. / Con sus prontos de pipiolo /
Canarias va recorriendo / y en todas partes vendiendo / sus logros en Los
Realejos, / pensando que en sus espejos / mucha magia sigue habiendo.
Que no haya un periodista / que le recuerde el pasado, / demanda
buen revisado / por parte de un oculista. / Pues que te llegue un cuentista / a
soltarte una milonga… / no le baile usted la conga / sino plantee porqués; / todo
haz tiene su envés / y la ética anteponga.
Venderse al mejor postor / con un micro entre las manos, / no
son ejercicios sanos / para tan noble labor. / Pero así viven mejor / los que
como Manolo piensan / que sus logros se condensan / en continuos postureos, / esgrimiendo
por trofeos… / los que ellos se dispensan.
Yo lo siento
enormemente, / pero esta vez no hay regalo / debido al momento malo / de la
entidad en el presente. / Aclaro a toda la gente / que hasta el autor adquirió /
el ejemplar que escribió / apoquinando el billete, / y aunque vale diecisiete /
el precio en DIEZ se fijó.

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