La foto es también de noviembre, pero del año 2018, cuando
nos reunimos en el Realejo. Fue en el Círculo Viera y Clavijo, que para eso
tenemos al compañero Grillo en la directiva de la Sociedad. Pero el lugar es lo
de menos cuando prima la voluntad de pasar un agradable rato –qué digo, un buen
puñado de horas– y no para contarnos las batallas del abuelito. Porque el que
menos sabe es capaz de narrarnos cómo se cultivan las papas andinas o se
injertan los frutales más inverosímiles.
Y los que no tenemos ni la más remota idea de agricultura,
nos dedicamos a escribir boberías. Así que lo mismo llevo unos cuantos
ejemplares de la última publicación (vale, llámalo libro si te apetece) para
comprobar si a alguno le sobran 10 euros. Que no, ya te lo conté, para mí ni un
céntimo. Después de que se cubran los gastos de la edición, y hayamos pagado la
factura de la imprenta, será la Sociedad Valle de Taoro la destinataria de lo que
pueda recaudarse con la venta. Que buena falta le está haciendo en este retorno
a la normalidad tras el profundo bache sufrido. Bueno, algo más que un bache,
casi un pozo de unos buenos cuantos metros.
Y, si les parece bien, una décima, un collage y una salvedad: como de informática y nuevas tecnologías
voy justito (que ya uno tiene sus años), como quedó, quedó.
Mañana habrá nueva cita / para charlar y comer, / pues todo
no puede ser / visitas a la botica. / El encuentro fortifica / el lazo promocional
/ con un enorme caudal / de amistad bien cultivada, / la que antaño fue
engendrada / en la querida Normal.
Perdonen la poquedad, pero otro quehaceres me tuvieron
entretenido y es que esta vida de jubilado suele tener más actividad de la que
te imaginas. Hay días en que las veinticuatro horas no dan. Una agenda como la
de cualquier político que se precie. Pasen un feliz fin de semana. A ver si la
próxima llueve algo.

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