Doña Coromoto Yanes, a quien no tengo el gusto de conocer,
ni haber cruzado una sola palabra con ella durante el ejercicio de sus cargos
públicos, alegó, hace un mes escaso, motivos personales para dar un portazo a
su relación con Coalición Canaria (según leo, desde 1999) y ahí tienen el
resultado: será la aspirante a la alcaldía icodense en el seno del Partido
Popular. Es decir, se desgañitó durante 23 años sosteniendo las insalvables
diferencias con los partidos de corte nacional por aquello del maltrato a las
ínsulas, y ahora cae rendida a los pies de los azules.
Si han tenido a bien seguir la trayectoria de mis artículos
a lo largo del tiempo, se percatarán de mis críticas a los procedimientos de
Román Rodríguez en campañas anteriores cuando se dedicó a ir por Canarias en plan
recolector de residuos o desechos. Aclaro: fichando a cuanto escindido,
molesto, enfadado, incomodado, ofendido y etc. encontró a su paso.
Ahora, parece, le tocó el turno a Domínguez y a su pupilo
Navarro. “Yo también nací en Venezuela”, debió señalarle Manolo a Cory, y,
precisamente, siguió pensando –un suponer–, por la debacle realejera de CC,
cuyos militantes se dieron navajazos –hemerotecas y redes sociales al canto–,
llegué a ser alcalde del municipio. Así que tú tranquila, primero te incluimos
como independiente y con el paso del tiempo, pelillos en San Marcos, o a la
sombra del drago.
En algún lugar atisbé un pasaje de los saltimbanquis
charlatanes y embaucadores de la plaza del mercado, amén de saltos mortales de
trapecistas circenses. Muy buena definición para quienes medran en la cosa
pública sin importarles un pimiento convicciones ideológicas. Y cómo les va a
incumbir si, llana y simplemente, no las tienen. Son –deben ser– los principios
de Groucho Marx.
El pasado 25 de octubre, Cory dejó el cargo de consejera del
Cabildo –qué fríos son los sillones reservados a la oposición– y un mes después
es alabada “por la valentía de dar el paso poniendo por delante de las siglas a
los vecinos de Icod”. Eso ha largado el presidente insular popular, y también
alcalde Santiago del Teide, hace escasos días. Que también sabe de pregones en
mi pueblo.
¿Valentía? Disiento, pues entiendo que es todo lo contrario.
Cobardes y arrastrados. O cuando menos muestran una caradura impresionante. Y si los electores fuéramos
más consecuentes que ellos, el castigo debería ser de órdago. Máxime cuando aún
no han aterrizado en el nuevo aeropuerto y ya están proclamando que quieren
“poner las personas en el centro de las políticas”. Cuánta generosidad. Lo malo
es que el capítulo de los propósitos choca frontalmente con sus propias
actitudes.
Que no, no malinterpretes mis renglones. Nada que objetar en
el ámbito personal de cada cual. Puede, incluso, ser calificada como muy buena
gente quien en su faceta política comete tales deslices. Pero, entiendo, ese
mismo hecho hace poner en duda ciertos matices. Vamos, que se queda uno
patinando, porque cuando eres capaz de llevar a cabo estos vaivenes en lo
público, la reputación en lo privado se merma considerablemente. Me parece que
es de cajón, aunque allá cada uno con sus interpretaciones.
De los dobletes escribiremos otro día. Porque ya son moneda
corriente hasta en Podemos. Ver para creer. Cómo cambian los tiempos y del
dicho al hecho hay muy fuerte cacho. Y también les ha dado por resaltar méritos
académicos, supuestos o no, como fórmula de medrar en la política. Desde Pablo
al último de la fila. Debe ser eso que ahora llaman currículum.
Ánimo, que mañana corremos el cacharro y pasado saludamos a
diciembre. Hasta más ver.

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