Ayuso acusa a Sánchez de “querer instaurar en España una
república federal laica”. Creo que con una palabra tengo suficiente para
responder a quien sustituirá al gallego a la próxima metedura de pata, porque
para introducir la ídem, ella misma, sin ir mucho más lejos; faltaría más.
¡Ah!, la prometida: OJALÁ.
Almeida en unas declaraciones de una entrevista radiofónica:
“No dejaría la sanidad en manos de Isabel Díaz Ayuso”. ¡Ay!, chiquitín, cómo te
jugó el subconsciente tan mala pasada. ¿Fue lapsus o en realidad también participas
en la liguilla de ascenso?
Seguimos con la estrella madrileña, para quien una
manifestación en su Comunidad solo es válida si se reúnen más de dos millones
de personas en las calles. Lo otro, como lo ocurrido recientemente, en dos
palabras: PECCATA MINUTA. Además, lucían tantos porque iban guardando la
distancia de seguridad pandémica.
¿Tan mal se encuentran los populares, aunque los encumbren
sus corifeos y medios afines (por el interés…), y tan poco creen en sus propias
posibilidades que instan a la rebelión de las Comunidades gobernadas por el
PSOE? ¿Ese es todo su programa? En otra palabra: TRAFULLEROS (o TRAFULLENTOS).
Explícaselo tú, Manolo, a los peninsulares, porque es canarismo y no lo recoge
el DLE.
Siento si te engañé con el titular, pero en este particular
me debo extender para recordarle al parapentista si ya se olvidó de que fue
alcalde (aunque a tiempo muy parcial) de Los Realejos. Donde bien que presumió
de continuos superávits. Y eso significa, llana y simplemente, que los presupuestos
no se ejecutan como se prevén. Que a una administración pública le sobre dinero
al final de ejercicio es una muestra inequívoca de que hay partidas consignadas
que no se llevan a efecto. Es la visión empresarial de la derecha de siempre. ¿Cómo
puede un ayuntamiento presumir de ganancias y beneficios? ¿Estamos locos o qué?
Y ahora, estimado diputado y presidente regional, ¿pajas en ojos ajenos? ¿Y las
vigas del propio?
¿Gastos superfluos? Mira que tienes cara. Y cuánta lástima que
no haya un periodista que te recuerde tu paso por el edificio de la Avenida de
Canarias. Porque gastos superfluos puede ser el mantener quince liberados y la
cohorte de apéndices. Cuya única misión debe ser la de cobrar, y bien, a fin de
mes. Pues si no se ejecuta la presupuestado, ¿a qué demonio se dedican? ¿Te
aplicamos, en buena lógica, aquí en el pueblo lo de ciertos lujos entonces? ¿O
no?
Ayer entré a la villa a las cinco de la tarde procedente de
la capital. Y no vi a nadie del equipo de gobierno en la cola. Sí que los veo,
por ejemplo, comprando en La Gañanía en horas que se suponen de trabajo. Y con
la pareja de policías que ubican en la plaza Mencey Bencomo, guárdenme un
cachorro. ¿Están en plan disuasorio o qué? Pongan a Marrón y así nos comemos
dos.
Bueno, acabo dando la bienvenida al ciudadano número 8.000
millones. Se le ha puesto el nombre de Damián, es de República Dominicana y me
imagino que le regalarán, como mínimo, un par de panes. Mi pregunta es: ¿No
seremos muchos? ¿No se nos hundirá la Tierra?



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