jueves, 17 de noviembre de 2022

En pocas palabras

No deben andar muy católicas las cosas en el PP. O revueltas. Y no solo por la viñeta que ilustra este post. Que también. Van unos detales apenas:

Ayuso acusa a Sánchez de “querer instaurar en España una república federal laica”. Creo que con una palabra tengo suficiente para responder a quien sustituirá al gallego a la próxima metedura de pata, porque para introducir la ídem, ella misma, sin ir mucho más lejos; faltaría más. ¡Ah!, la prometida: OJALÁ.

Almeida en unas declaraciones de una entrevista radiofónica: “No dejaría la sanidad en manos de Isabel Díaz Ayuso”. ¡Ay!, chiquitín, cómo te jugó el subconsciente tan mala pasada. ¿Fue lapsus o en realidad también participas en la liguilla de ascenso?

Seguimos con la estrella madrileña, para quien una manifestación en su Comunidad solo es válida si se reúnen más de dos millones de personas en las calles. Lo otro, como lo ocurrido recientemente, en dos palabras: PECCATA MINUTA. Además, lucían tantos porque iban guardando la distancia de seguridad pandémica.

¿Tan mal se encuentran los populares, aunque los encumbren sus corifeos y medios afines (por el interés…), y tan poco creen en sus propias posibilidades que instan a la rebelión de las Comunidades gobernadas por el PSOE? ¿Ese es todo su programa? En otra palabra: TRAFULLEROS (o TRAFULLENTOS). Explícaselo tú, Manolo, a los peninsulares, porque es canarismo y no lo recoge el DLE.

Por estas peñas atlánticas no difieren demasiado. Domínguez anuncia una enmienda a la totalidad a unos presupuestos “irreales y difíciles de ejecutar por el gobierno”. Estos inútiles (lo digo yo) del cuatripartito, Pacto de las Flores, muestran una total “incapacidad de ejecución” (si está entrecomillado es que lo dijo Manolo). Quien añade: “Hay que racionalizar el gasto superfluo y no se puede pedir a la ciudadanía que se apriete el cinturón cuando ellos se permiten ciertos lujos. Los presupuestos no son solo contar millones, sino ofrecer soluciones”.

Siento si te engañé con el titular, pero en este particular me debo extender para recordarle al parapentista si ya se olvidó de que fue alcalde (aunque a tiempo muy parcial) de Los Realejos. Donde bien que presumió de continuos superávits. Y eso significa, llana y simplemente, que los presupuestos no se ejecutan como se prevén. Que a una administración pública le sobre dinero al final de ejercicio es una muestra inequívoca de que hay partidas consignadas que no se llevan a efecto. Es la visión empresarial de la derecha de siempre. ¿Cómo puede un ayuntamiento presumir de ganancias y beneficios? ¿Estamos locos o qué? Y ahora, estimado diputado y presidente regional, ¿pajas en ojos ajenos? ¿Y las vigas del propio?

¿Gastos superfluos? Mira que tienes cara. Y cuánta lástima que no haya un periodista que te recuerde tu paso por el edificio de la Avenida de Canarias. Porque gastos superfluos puede ser el mantener quince liberados y la cohorte de apéndices. Cuya única misión debe ser la de cobrar, y bien, a fin de mes. Pues si no se ejecuta la presupuestado, ¿a qué demonio se dedican? ¿Te aplicamos, en buena lógica, aquí en el pueblo lo de ciertos lujos entonces? ¿O no?

Ayer entré a la villa a las cinco de la tarde procedente de la capital. Y no vi a nadie del equipo de gobierno en la cola. Sí que los veo, por ejemplo, comprando en La Gañanía en horas que se suponen de trabajo. Y con la pareja de policías que ubican en la plaza Mencey Bencomo, guárdenme un cachorro. ¿Están en plan disuasorio o qué? Pongan a Marrón y así nos comemos dos.

¿Aguantaré tanta imbecilidad hasta el próximo mes de mayo? Porque mira que hay que echarle agallas. Jolines, que se piensan que somos idiotas y se lo creen. Lo malo es que nosotros, muchas veces nos comportamos como tales. Y nos echan la pata por arriba.

Bueno, acabo dando la bienvenida al ciudadano número 8.000 millones. Se le ha puesto el nombre de Damián, es de República Dominicana y me imagino que le regalarán, como mínimo, un par de panes. Mi pregunta es: ¿No seremos muchos? ¿No se nos hundirá la Tierra?

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