Me gustaría, como realejero y contribuyente, que se diera la
información con el mismo lujo de detalles para todas las partidas que conforman
el capítulo económico municipal. Y de igual manera que se valora positivamente
cualquier aumento (y no hagan la trampa de expresarlo en porcentajes, porque si
yo tenía presupuestados 500 euros el pasado ejercicio y en este consigno 1000
para el próximo, aun siendo una nimiedad en relación con el montante total, se puede
presumir de una elevación del 100%, lo que viste muy bien pero resuelve muy
poco) no se recaten y comuniquen con idéntico énfasis cuánto nos cuesta el
mantener liberados, asesores, secretarios, prensa, fotógrafos, seguridad,
publicidad, propaganda, dietas, carburantes, coches oficiales y cuchipandas
varias.
“No subiremos los impuestos; los bajaremos siempre que se pueda”
ha reiterado cierto cargo orgánico del PP nacional. Cuánta falsedad, cuánta
trampa en dicha aseveración. Lo llevó a cabo Rajoy y lo harán siempre. Basta
con sostener el mal estado en que se encuentra la administración cuando se
accede al poder, y carta blanca para las subidas. Siempre ha sido así o es que
ya perdimos la memoria. Menos mal que la cohesión esgrimida por Feijóo acerca
de la marcha de su formación política, quedará hecha añicos a las primeras de
cambio, a saber, el día en que Ayuso se levante con jaquecas y dispare con fuego
real.
¿Saben lo que más me maravilla de los avatares políticos? El
servilismo periodístico, que raya el esperpento. Si tú te detienes en la
información de lunes y viernes, observarás que los cargos públicos se hallan a
disposición de la agenda de sus partidos. Unos presentan candidatos a las
alcaldías, tránsfugas o no. Otros se dedican a mitinear sin descaro. Y los
periodistas que cubren esa frenética actividad –acaban sudando a mares– no son
capaces, siquiera por vergüenza, por dignidad profesional y por defender el
derecho a una información veraz, a preguntar a cualquiera de sus señorías si en
el Congreso, Senado o Parlamento Regional, se trabaja solo de martes a jueves y
en horario a convenir. Perdón, me equivoqué, que si solo van martes, miércoles
y jueves, que lo de trabajar, lo que se dice trabajar… ¿Tú crees que lo es el
hacer una pregunta y tras la respuesta (Clavijo ni espera a que tenga lugar) se
manden a mudar? ¿Qué hacen los respectivos presidentes que no controlan asistencias
y firman religiosamente los mandamientos de pago cada mes? ¿En qué otra empresa
existen tales privilegios? Gandules, aprovechados, carotas, vividores, parásitos…
Y el periodista sosteniendo la alcachofa y callado como un
tuso cuando le están soltando un rollo macabeo que ni guarda relación con lo
que le han preguntado. Porque van con un guion y les vale cualquier respuesta.
Lo de ellos es transcribir, aunque sean divagaciones, cuando no falsedades, más
grandes que la muralla china. El código deontológico es teoría pura y dura.
Ahogado, muerto y sepultado en la práctica. Si yo me hubiera dedicado al
periodismo… a los dos días me hubiesen despedido.
Hasta mañana, que estrenamos mes. ¿Ya compraste el libro?

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