miércoles, 30 de noviembre de 2022

Siempre que se pueda

Se aprobaron los presupuestos. Algo más de 35 millones de euros para una población que sigue estancada en menos de 37.000 habitantes. La oposición votó en contra. Me imagino que en días sucesivos irán argumentado el porqué. Se ha incrementado su cuantía en casi el 12%. Y sostiene el grupo de gobierno que “sin tocar el bolsillo de los ciudadanos”, es decir, sin modificar al alza impuestos y tasas. Pero no aclaran de dónde sale el dinero para alcanzar ese aumento. Entiendo que de transferencias de otras administraciones. Hecho que me choca. Porque si se presume de reiterados superávits en cada ejercicio económico –ya en la rueda de prensa posterior al acuerdo plenario se manifiesta abiertamente por los dos de la foto que habrá inyecciones de remanentes a la partida de las inversiones, léase plan de barrios y tradúzcase por piche, piche y más piche– se debería ser consecuente con el planteamiento y renunciar a las ayudas externas.

Me gustaría, como realejero y contribuyente, que se diera la información con el mismo lujo de detalles para todas las partidas que conforman el capítulo económico municipal. Y de igual manera que se valora positivamente cualquier aumento (y no hagan la trampa de expresarlo en porcentajes, porque si yo tenía presupuestados 500 euros el pasado ejercicio y en este consigno 1000 para el próximo, aun siendo una nimiedad en relación con el montante total, se puede presumir de una elevación del 100%, lo que viste muy bien pero resuelve muy poco) no se recaten y comuniquen con idéntico énfasis cuánto nos cuesta el mantener liberados, asesores, secretarios, prensa, fotógrafos, seguridad, publicidad, propaganda, dietas, carburantes, coches oficiales y cuchipandas varias.

“No subiremos los impuestos; los bajaremos siempre que se pueda” ha reiterado cierto cargo orgánico del PP nacional. Cuánta falsedad, cuánta trampa en dicha aseveración. Lo llevó a cabo Rajoy y lo harán siempre. Basta con sostener el mal estado en que se encuentra la administración cuando se accede al poder, y carta blanca para las subidas. Siempre ha sido así o es que ya perdimos la memoria. Menos mal que la cohesión esgrimida por Feijóo acerca de la marcha de su formación política, quedará hecha añicos a las primeras de cambio, a saber, el día en que Ayuso se levante con jaquecas y dispare con fuego real.

¿Saben lo que más me maravilla de los avatares políticos? El servilismo periodístico, que raya el esperpento. Si tú te detienes en la información de lunes y viernes, observarás que los cargos públicos se hallan a disposición de la agenda de sus partidos. Unos presentan candidatos a las alcaldías, tránsfugas o no. Otros se dedican a mitinear sin descaro. Y los periodistas que cubren esa frenética actividad –acaban sudando a mares– no son capaces, siquiera por vergüenza, por dignidad profesional y por defender el derecho a una información veraz, a preguntar a cualquiera de sus señorías si en el Congreso, Senado o Parlamento Regional, se trabaja solo de martes a jueves y en horario a convenir. Perdón, me equivoqué, que si solo van martes, miércoles y jueves, que lo de trabajar, lo que se dice trabajar… ¿Tú crees que lo es el hacer una pregunta y tras la respuesta (Clavijo ni espera a que tenga lugar) se manden a mudar? ¿Qué hacen los respectivos presidentes que no controlan asistencias y firman religiosamente los mandamientos de pago cada mes? ¿En qué otra empresa existen tales privilegios? Gandules, aprovechados, carotas, vividores, parásitos…

Y el periodista sosteniendo la alcachofa y callado como un tuso cuando le están soltando un rollo macabeo que ni guarda relación con lo que le han preguntado. Porque van con un guion y les vale cualquier respuesta. Lo de ellos es transcribir, aunque sean divagaciones, cuando no falsedades, más grandes que la muralla china. El código deontológico es teoría pura y dura. Ahogado, muerto y sepultado en la práctica. Si yo me hubiera dedicado al periodismo… a los dos días me hubiesen despedido.

Hasta mañana, que estrenamos mes. ¿Ya compraste el libro?

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