Si los votantes realejeros fuéramos capaces de –a seis meses
de la próxima cita con las urnas– echar mano al programa electoral que el PP
nos metió en el buzón de casa, y que aún guardamos en un rincón de la gaveta,
nos percataríamos de que nos engañaron una vez más. Y digo (escribo) que una
vez más porque tras tres mandatos deberíamos ser el pueblo con más piscinas,
hipódromos, instalaciones deportivas, teatros, cines, parques… de toda la isla.
Basta echar una visual a nuestro alrededor para comprobar que nada de nada.
Humo.
No ha existido planificación alguna y me temo que va para
largo. Una herramienta tan fundamental como el Plan General de Ordenación sigue
durmiendo el sueño de los (in)justos. Se vive al día y a base de ocurrencias.
Se mantienen los servicios (estaría bueno) y se medra de los colectivos que
presentan proyectos listos para ser ejecutados. Luego, los respectivos concejales
de cultura, deportes, fiestas, educación, mayores, juventud y un etcétera tan
largo que alcanza a los quince, presumen y se jactan de engordar sus carreras
con méritos ajenos. Pero como el pueblo calla y otorga –¿me moriré sin que se
despierte?–, cuatro fotos, cinco besos, tres abrazos y pelillos al Guindaste.
¿No seremos capaces algún día de pensar qué se podría hacer,
verbigracia, con el millón de euros que nos cuesta este equipo de gobierno?
¿Para qué necesita un alcalde de pueblo cuatro secretarias? ¿Cuál es la misión
de cada una? ¿A qué se dedican? ¿Qué méritos alegan para ocupar tan
privilegiado lugar? Y con tanta
interrogación me acordé de José Luis Perales: ¿Y cómo es él? ¿En qué lugar es enamoró de ti? ¿De dónde es? ¿A qué
dedica el tiempo libre? Pregúntale: ¿Por qué ha robado un trozo de mi vida? ¡Es
un ladrón!
Se superan los 35 millones de euros con un incremento de más
de 4 con respecto al anterior. Aumento procedente de otras administraciones y
que se edulcora con aquello de que aquí no se toca el bolsillo de los
ciudadanos. Sí, que nos lo digan en las narices a quienes osamos solicitar
licencia para un vado permanente: un atraco a mano armada. Luego protesto si me
aumentan la cuota a pagar por la recogida de los residuos sólidos. Porque viste
muy bien el mandar la mierda (basura) para Arico, pero sin costes añadidos.
Dicho a lo bruto: que se jodan. Expresión, por cierto, patentada por una de las
señorías populares, hija de un digno padre. Iba a escribir impresentable, pero
lo pensé mejor y… pues sí: ¡impresentable!
¿Nos hemos parado a contabilizar las obras de asfaltado que
se acometen al mismo tiempo? ¿No nos preguntamos por qué ahora? ¿Cuántas fotos,
del estilo de la que hoy ilustra este comentario, hemos vislumbrado en estas
últimas semanas en los medios de comunicación y la web municipal? ¿Por qué en
todas es el concejal de turno quien porta los papeles y parece explicar sus
contenido al señor alcalde? ¿Tan torpe es que no los sabe interpretar? ¿Por qué
no se van a sacar la foto, con las cuatro secretarias, en los atascos de la
zona de Los Barros que ya son tan insoportables como los de la TF-5, máxime
ahora en un pueblo con muchas calles cerradas por obras captadoras de votos
fáciles?
No, no es Noelia una de las cuatro secretarias. Ni los otros
de fotos anteriores. Ellas son un aparte. Es decir, se fue un concejal a un
colegio como maestro en prácticas y para compensar hemos rellenado el hueco
apretándose un fisco. Ya saben que del roce nace el cariño. Y si llevas el
carné entre los dientes, pase y acomódese. Crece el ayuntamiento paralelo. El
otro, el real, que incluye a los policías, bajo mínimos.
De los años que llevo jubilado –van unos cuantos– hubo uno
que cobré menos que el inmediato anterior. ¿Saben quién gobernaba en España?
Uno que ahora es cronista de fútbol en los mundiales de la ignominia. También
gallego y que iba a bajar los impuestos. Ese, el de puro, barba y que da fe.
Bueno me voy al centro médico a ver si me explican eso de la
receta electrónica. Hasta mañana. ¿Ya compraste el libro?

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