La ilustrada Maestra
Nacional del vecino Puerto de la Cruz, Srta. Etelvina Padrón, nos participa que
el premio del mes de Noviembre consistente en un bonito libro de misa, le
correspondió a la alumna Olalla Padrón.
Existen matriculadas
en la referida escuela unas 60 niñas, las cuales no concurren a la misma con la
asiduidad que debieran; por lo que la expresada señorita Maestra desea que por
nuestro conducto se haga llegar a los padres de aquéllas su deseo de que pongan
especial empeño por corregir tales faltas de asistencia, que tanto perjudica el
adelanto de las niñas y la buena marcha de las clases.
Eran frecuentes en la prensa del entonces estos llamados a
la responsabilidad de los padres en relación con la asistencia a las escuelas.
Pero, en una sociedad con un índice de analfabetismo superior al 90%, ¿quién
iba a leer un periódico? Y más aún, ¿quién tenía dinero para comprarlo? Los
varones eran mano de obra barata y si con sus esfuerzos físicos podían aportar
algún céntimo a las depauperadas arcas familiares, ya tendrían tiempo, de
mayores, al aprendizaje de cuatro letras (y las cuatro reglas –operaciones– aritméticas)
en las clases particulares. Y si no, en el cuartel. Y con respecto a las féminas,
encaminadas a las labores del hogar y a la procreación (según el mandato de la
Santa Madre Iglesia), el pisar un centro docente constituía todo un lujo.
Y en tal contexto, el encomiable objetivo de Heraldo de Orotava era digno de
destacar. Observen, si no, y lean, el contenido de la página 3: Lecturas
femeninas.
Desde hoy HERALDO DE
OROTAVA respondiendo al programa trazado, y que poco a poco, a medida nuestras fuerzas
y elementos lo permitan, iremos desenvolviendo, dedica esta sección a la mujer
del Valle, a la mujer tinerfeña, a la mujer canaria en suma.
Somos feministas, y no
es esta la primera vez que dejamos sentada esta afirmación, si por feminismo se
entiende reconocer en la mujer la suficiente capacidad para intervenir en las
luchas de la inteligencia, elevando su nombre al nivel que, en justicia, le
corresponde, como esposa, como madre y como ciudadana ejemplar.
Un ilustre visitante refiriéndose
a la mujer canaria, exclamó: qué buena, qué hermosa, pero qué ignorante.
A demostrar la injusticia
de este último concepto han de acudir presurosas nuestras mujeres, sosteniendo que
a su inagotable bondad une la grandeza de su espíritu y de su inteligencia.
HERALDO DE OROTAVA les
ofrece, en estos momentos, un modesto campo lleno de las flores más bellas que
la devoción más sincera y entusiasta nos inspira.
Estas columnas, pues,
a vuestra disposición se hallan, mujeres canarias. Servíos de ellas en vuestras
luchas por el saber, luchas santas en las que habéis de esgrimir la hermosa
arma de la intelectualidad, y de vuestras virtudes y encantos.
La patria canaria necesita
de vuestro concurso para ser grande y para ser fuerte.
Con ello damos por finalizada la tarea semanal. Que ha consistido
en quemar pestañas inmerso en periódicos viejos. Como hoy, 16 de diciembre,
cumplo 74 años, he querido dejar al margen las cuestiones políticas. Algo que
me han agradecido los presuntos implicados. Pero aquí seguimos en la brecha
contando cosas.
Si no tienes nada que hacer esta tarde, a eso de las siete y
media puedes acercarte a La Dehesa, pues en el local de la Sociedad Valle de
Taoro (frente al Hogar Santa Rita), el amigo Javier Dóniz nos dará una charla
de la erupción del volcán Tajogaite. Un acto más de los englobados en el ciclo
del centenario. Del libro nada mento pues ya me están llamando pesado. Hasta quien
me pidió uno dedicado y en mi casa sigue muerto de risa. Un servidor adelantó
los 10 euros. ¿Y qué quieres que haga, ficho por Vox con derecho a pistola? Ajo
y agua.
Disfruten del fin de semana y hasta el lunes.


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