130 años atrás, cuando los periódicos editados en esta isla,
con posiciones ideológicas bien definidas, se asaeteaban sin conmiseración (lo
de ahora en la prensa son meros voladores gufiones
en comparación con las tracas de aquel entonces), nos tropezamos con este ruego
que seguidamente transcribimos y que publicó El Liberal de Tenerife (diario de la mañana) el 14 de diciembre de
1892 (miércoles, como hoy) en su página 2:
Sin autoridad bastante
para intervenir en las cuestiones que dirimen nuestros ilustrados colegas La Opinión y El Memorándum sobre asuntos políticos de carácter local, vamos sin
embargo á dirigirles una súplica, solo disculpable por la buena intención que
nos guía.
Creemos que no son
estos los momentos más oportunos para que los empeños del amor propio ó el afán
de sincerarse ó de hacerse cargos, les haga relevar á segundo término negocio
de mayor importancia, como es el porvenir político de Tenerife y la mayor ó
menor garantía que para la defensa de sus intereses piensan encomendarle sus
habitantes en la presente situación liberal.
Cuando en los pueblos
–como hace tiempo acontece á Tenerife– atraviesan un periodo histórico tan
crítico en que la menor imprudencia de sus hijos pueden empujarlos por un plano
inclinado al abismo, hay que prescindir de las diferencias de criterio, de los
acontecimientos retrospectivos, para fijar la atención en los sustancial, en lo
que afecta á la salud y vida de la patria.
No estamos en días de
echarnos en cura errores de procedimientos, de recordarnos ilegalidades
recíprocas, de traer á la memoria sucesos más ó menos justificados; como no es
pertinente que los soldados de un ejército amenazado por otro, gasten los
supremos instantes que preceden á la batalla en disputar acerca del color del
uniforme.
Extraña, á la verdad,
que periódicos que representan partidos que tanto pesan en los destinos del
país, se tiroteen y consuman las municiones en herirse y desprestigiarse,
cuando en nuestro concepto impone hoy el instinto de conservación la unión de
todos y el esfuerzo común.
Es muy desconsolador
el contraste que ofrece Tenerife cuando se le compara con Canaria.
Mientras allá todas
las aspiraciones se dirigen y concentran con entusiasmo en aquellos hombres que
por su talento y posición están llamados á engrandecer la isla, por aquí
experimentamos las congojas de la envidia y los temores del triunfo de los que
–según nuestras conciencias– son la esperanza de Tenerife; mientras en Canaria
se mueven para apagar las discusiones y concertar las opiniones para un fin
único, entre nosotros se agitan las pasiones y se abren camino cuantos
sentimientos de odio caben en el corazón humano, que es el velo con que hoy se
cubren las ambiciones. Allá se consideran crímenes los obstáculos nacidos del
medro personal, aquí alcanza un título despreciativo el que intente lo que
aconseja el sentido común.
¿Estarán tocados de
demencia los pueblos de Tenerife? ¿Es natural que nuestros colegas El Memorándum y La Opinión contribuyan con sus cuestiones de escaso interés á
oscurecer la de verdadera trascendencia? ¿Es esto patriótico?
Y unos varios de la sección de Noticias:
El gobernador
interino, Sr. Pineda, ha suspendido de sus cargos á los carteros de la Rambla y
la Guancha, D. Oroncio Hernández Pérez y D. Manuel Hernández González, y
nombrado para reemplazarlos respectivamente á D. Antonio Yanes González y D.
Juan Pérez Ruiz.
Han sido nombrados
concejales interinos del ayuntamiento de la Victoria, D. Domingo García
Gutiérrez, D. Tomás García Gutiérrez, D. Pedro García González y D. Tomás
García.
En los días 20 y 24 de
este mes, á la una de la tarde, tendrán lugar ante las alcaldías, de Sta.
Úrsula y Candelaria subastas de efectos forestales.
Varios vecinos de los
contornos del barranco de Santos se quejan del estancamiento de aguas sucias y
de los lavaderos que por aquellos sitios se han establecido. Llamamos la
atención del Sr. Alcalde á fin de que disponga lo necesario para corregir estos
defectos.
Notas aclaratorias:
Veamos las reseñas de las cabeceras
aludidas en este comentario, debidas al profesor Julio Yanes Mesa en Historia
del periodismo tinerfeño (1758-1936).
El Liberal de Tenerife: Fundado por Juan Bethencourt Alfonso, fueron sus
directores Esteban Hernández Baños y Emilio Serra y Fernández Moratín. Órgano
liberal y ferozmente tinerfeñista, nació el 20 de julio de 1891. Prestó gran
atención informativa a las noticias de Cuba y Filipinas en el periodo anterior
al "desastre" y contó con la participación de destacados colaboradores
como Eduardo Domínguez Alfonso, Juan La-Roche y Federico Úcar Reverón, entre
otros. No pudo superar la crisis de finales de siglo y la desaparición del
partido liberal en la isla, dejando de publicarse a mediados de 1898.
El Memorándum:
Definiéndose como periódico independiente en su cabecera, pronto representó al
tinerfeñismo republicano de la época. Fue uno de los periódicos con mayor
influencia en la isla hasta finales de los años 80, cuando perdió este puesto
con la aparición y gran implantación del Diario de Tenerife. Dirigido por José
M. Pulido, en estrecha colaboración con M. Villalba Hervás, fueron sus
colaboradores Manuel de Cámara y Cruz, Manuel García Cruz y Gabriel Izquierdo y
Azcárate, entre otros. Al año de su publicación fue suspendido unos meses por orden
gubernativa, pero sería de los primeros en aprovechar la apertura de la Ley de
Imprenta de 1883 para defender abiertamente los supuestos democráticos.
Periódico de gran formato, con 4 páginas a 5 columnas, salía 6 veces al mes y a
diario a partir de 1894. Cesó en 1895.
La Opinión:
Periódico conservador y tinerfeñista de larga vida, nace en Santa Cruz de
Tenerife en 1879 ligado al Partido Liberal, de cuyas contradicciones internas
fue fiel reflejo. Fueron directores, entre otros, Carlos Pizarroso, Ulises
Guimerá, Ramón Gil-Roldán, B. Pérez Armas, M. Delgado Barreto y Policarpo
Niebla. Comenzó imprimiéndose semanalmente en la Imp. de Fco. Hernández, luego
en la de V. Bonnet Torrente y finalmente lo haría en la de Anselmo Benítez, ya
con edición diaria que mantiene hasta su cierre en 1916.

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