miércoles, 14 de diciembre de 2022

Un ruego y unos varios

En muchas ocasiones hemos oído comentar que mientras en Gran Canaria son capaces de unirse para conseguir cualquier objetivo, en Tenerife nos dedicamos a tirarnos los trastos a la cabeza. Pues no es nada nuevo. Las carreteras, por ejemplo, dan fe de ello.

130 años atrás, cuando los periódicos editados en esta isla, con posiciones ideológicas bien definidas, se asaeteaban sin conmiseración (lo de ahora en la prensa son meros voladores gufiones en comparación con las tracas de aquel entonces), nos tropezamos con este ruego que seguidamente transcribimos y que publicó El Liberal de Tenerife (diario de la mañana) el 14 de diciembre de 1892 (miércoles, como hoy) en su página 2:

Sin autoridad bastante para intervenir en las cuestiones que dirimen nuestros ilustrados colegas La Opinión y El Memorándum sobre asuntos políticos de carácter local, vamos sin embargo á dirigirles una súplica, solo disculpable por la buena intención que nos guía.

Creemos que no son estos los momentos más oportunos para que los empeños del amor propio ó el afán de sincerarse ó de hacerse cargos, les haga relevar á segundo término negocio de mayor importancia, como es el porvenir político de Tenerife y la mayor ó menor garantía que para la defensa de sus intereses piensan encomendarle sus habitantes en la presente situación liberal.

Cuando en los pueblos –como hace tiempo acontece á Tenerife– atraviesan un periodo histórico tan crítico en que la menor imprudencia de sus hijos pueden empujarlos por un plano inclinado al abismo, hay que prescindir de las diferencias de criterio, de los acontecimientos retrospectivos, para fijar la atención en los sustancial, en lo que afecta á la salud y vida de la patria.

No estamos en días de echarnos en cura errores de procedimientos, de recordarnos ilegalidades recíprocas, de traer á la memoria sucesos más ó menos justificados; como no es pertinente que los soldados de un ejército amenazado por otro, gasten los supremos instantes que preceden á la batalla en disputar acerca del color del uniforme.

Extraña, á la verdad, que periódicos que representan partidos que tanto pesan en los destinos del país, se tiroteen y consuman las municiones en herirse y desprestigiarse, cuando en nuestro concepto impone hoy el instinto de conservación la unión de todos y el esfuerzo común.

Es muy desconsolador el contraste que ofrece Tenerife cuando se le compara con Canaria.

Mientras allá todas las aspiraciones se dirigen y concentran con entusiasmo en aquellos hombres que por su talento y posición están llamados á engrandecer la isla, por aquí experimentamos las congojas de la envidia y los temores del triunfo de los que –según nuestras conciencias– son la esperanza de Tenerife; mientras en Canaria se mueven para apagar las discusiones y concertar las opiniones para un fin único, entre nosotros se agitan las pasiones y se abren camino cuantos sentimientos de odio caben en el corazón humano, que es el velo con que hoy se cubren las ambiciones. Allá se consideran crímenes los obstáculos nacidos del medro personal, aquí alcanza un título despreciativo el que intente lo que aconseja el sentido común.

¿Estarán tocados de demencia los pueblos de Tenerife? ¿Es natural que nuestros colegas El Memorándum y La Opinión contribuyan con sus cuestiones de escaso interés á oscurecer la de verdadera trascendencia? ¿Es esto patriótico?

Y unos varios de la sección de Noticias:

El gobernador interino, Sr. Pineda, ha suspendido de sus cargos á los carteros de la Rambla y la Guancha, D. Oroncio Hernández Pérez y D. Manuel Hernández González, y nombrado para reemplazarlos respectivamente á D. Antonio Yanes González y D. Juan Pérez Ruiz.

Han sido nombrados concejales interinos del ayuntamiento de la Victoria, D. Domingo García Gutiérrez, D. Tomás García Gutiérrez, D. Pedro García González y D. Tomás García.

En los días 20 y 24 de este mes, á la una de la tarde, tendrán lugar ante las alcaldías, de Sta. Úrsula y Candelaria subastas de efectos forestales.

Varios vecinos de los contornos del barranco de Santos se quejan del estancamiento de aguas sucias y de los lavaderos que por aquellos sitios se han establecido. Llamamos la atención del Sr. Alcalde á fin de que disponga lo necesario para corregir estos defectos.

Notas aclaratorias:

Veamos las reseñas de las cabeceras aludidas en este comentario, debidas al profesor Julio Yanes Mesa en Historia del periodismo tinerfeño (1758-1936).

El Liberal de Tenerife: Fundado por Juan Bethencourt Alfonso, fueron sus directores Esteban Hernández Baños y Emilio Serra y Fernández Moratín. Órgano liberal y ferozmente tinerfeñista, nació el 20 de julio de 1891. Prestó gran atención informativa a las noticias de Cuba y Filipinas en el periodo anterior al "desastre" y contó con la participación de destacados colaboradores como Eduardo Domínguez Alfonso, Juan La-Roche y Federico Úcar Reverón, entre otros. No pudo superar la crisis de finales de siglo y la desaparición del partido liberal en la isla, dejando de publicarse a mediados de 1898.

El Memorándum: Definiéndose como periódico independiente en su cabecera, pronto representó al tinerfeñismo republicano de la época. Fue uno de los periódicos con mayor influencia en la isla hasta finales de los años 80, cuando perdió este puesto con la aparición y gran implantación del Diario de Tenerife. Dirigido por José M. Pulido, en estrecha colaboración con M. Villalba Hervás, fueron sus colaboradores Manuel de Cámara y Cruz, Manuel García Cruz y Gabriel Izquierdo y Azcárate, entre otros. Al año de su publicación fue suspendido unos meses por orden gubernativa, pero sería de los primeros en aprovechar la apertura de la Ley de Imprenta de 1883 para defender abiertamente los supuestos democráticos. Periódico de gran formato, con 4 páginas a 5 columnas, salía 6 veces al mes y a diario a partir de 1894. Cesó en 1895.

La Opinión: Periódico conservador y tinerfeñista de larga vida, nace en Santa Cruz de Tenerife en 1879 ligado al Partido Liberal, de cuyas contradicciones internas fue fiel reflejo. Fueron directores, entre otros, Carlos Pizarroso, Ulises Guimerá, Ramón Gil-Roldán, B. Pérez Armas, M. Delgado Barreto y Policarpo Niebla. Comenzó imprimiéndose semanalmente en la Imp. de Fco. Hernández, luego en la de V. Bonnet Torrente y finalmente lo haría en la de Anselmo Benítez, ya con edición diaria que mantiene hasta su cierre en 1916.

No hay comentarios:

Publicar un comentario